El silencio de los menos importantes
Comunicados seguidos de sensatez, primero Jorge Vergara y a las pocas horas José Luis Higuera, dueño y empleado del dueño de Chivas, que deciden dejar las entrevistas en los medios de comunicación hasta que finalice el Clausura 2017. Decisión correcta, ya que los importantes en un equipo de futbol no son los directivos, son los futbolistas, los entrenadores.
En el Guadalajara malentendieron el concepto de lo que debe ser un dueño, un ejecutivo que su imagen es un activo fundamental. Desde octubre de 2002, cuando Vergara adquirió la mayoría de los títulos de propiedad del Club Deportivo Guadalajara se dedicó a la provocación, a tener presencia constante en los medios de comunicación. Así como recibía la llamada de Televisa o Azteca, hacía lo mismo con la rancherita del cuadrante, siempre dando nota, siempre aplicando conceptos polémicos, pero llenos de inteligencia aplicada a la mercadotecnia. Por ejemplo, si el América jugaría una Semifinal, él lanzaba la nota de una contratación ‘bomba’; si existía un tema coyuntural de alta popularidad que no estuviera involucrado el Guadalajara, siempre se las ingeniaba para salir a los medios a decir algo novedoso, audaz y provocativo. Así, siempre se estaba hablando de él y su equipo.
Los dueños de la mayoría de los equipos deportivos en el mundo prefieren no aparecer, para eso tienen ejecutivos, cercanos a ellos, que se dedican a dar la cara cuando hay que hacerlo. Voceros, pero con clase y siempre que su mensaje vaya a tener contenido importante respecto a la institución que representan, ya sea para presentar una alianza importante o un refuerzo que requiera ese tipo de protocolo, pero no más.
El problema es que Vergara salía hasta en la sopa, e Higuera se convirtió después en el chaleco antibalas para el propietario del Guadalajara al absorber los golpes en temas delicados y desviar la atención desde las redes sociales, para las que no sabemos si esta autocensura tendrá efecto.
Que recuerde, ni Roman Abramovic (Chelsea) ni Avram Glazer (Manchester United y Tampa Bay Buccaneers) o a Nasser Al-Khelaifi (PSG) y mucho menos a Peter Lim (Valencia), por mencionar a algunos, que salgan cada tres días con entrevistas en todos lados. Tampoco se les ve, de un programa a otro y con absurdas críticas que en ocasiones no tienen razón de ser.
La mayoría de los propietarios del futbol mexicano, empresarios importantes como el señor Vergara, prefieren manejar otro perfil, ser discretos y no estar saliendo en entrevistas hasta en la ‘hoja parroquial’. Emilio Azcárraga, Valentín Díez, Ricardo Salinas, Carlos Slim, Jesús Martínez, José Antonio Fernández, Guillermo Alvarez, Jorgealberto Hank o Ernesto Tinajero, por mencionar algunos, guardan su figura de dueños, empresarios exitosos que no han necesitado del futbol para que se hable de ellos, o no ocupan al futbol para hablar en los medios.
En otros deportes pasa lo mismo, y aquellos dueños que han tomado el camino de los medios como una forma de llamar la atención lo han pagado caro. Ahí esta el caso de Donald Sterling, exdueño de los Clippers de Los Angeles, a quien la NBA suspendió de por vida y obligó a vender el equipo después de ser acusado de racista. Hay que recordar que no fue una declaración a un medio de comunicación, sino a su novia, pero de ese tamaño puede ser la repercusión de las palabras de estos hombres y de ahí la importancia de que las cuiden, de que salgan a la luz cuando es el momento.
Uno de los que disfrutan de estar frente a los micrófonos es Jerry Jones. El dueño de los Vaqueros de Dallas, es como el Jorge Vergara de la NFL. Habla y habla, y el equipo no levanta, hasta ahora que ha tenido una gran temporada con Dak Prescott en los controles. Jones ha sido tema en programas de todo tipo en Estados Unidos y objeto de muchas burlas por algunas de sus acciones, lo mismo que el dueño del Guadalajara.
No hablar con los medios de comunicación no hará a Vergara menos importante en el futbol mexicano. Es un tipo, por el equipo del que es dueño, que pesa en ciertas decisiones y así se mantendrá aunque con la gran decisión de no aparecer tanto y dejar que el equipo haga su trabajo en la cancha y les de, después de 10 años, un título de Liga. Eso es lo verdaderamente importante con las Chivas. No si su propietario habla o no.