Evitemos la 'night'
Si a Juan Carlos Osorio le pareció aceptable el primer tiempo jugado por la Selección en el Cuscatlán, estamos ante la presencia de una hecatombe. Porque no se trata de verdades absolutas que nadie posee, sino de hechos puntuales y visibles para todos. México no hiló cuatro pases seguidos, nunca manejó la velocidad del trámite en los 45 minutos iniciales contra El Salvador, tiró pelotazos diagonales sin receptor y generó ínfima inquietud en el arco centroamericano, por decirlo con categoría y en especie de piropo.
Para el segundo lapso, la actitud y el juego fue otro. El cuadro azteca hizo lo que medianamente se esperaba ante una escuadra endeble que lleva más de un año sin ganar un partido. Listo, se fue mejor, se metieron tres, pudieron ser cinco como mínimo y se desgastó física y anímicamente a la llamada ‘Selecta’.
Muchos preguntarán por qué no se aplaude con fuerza lo hecho en el complemento, simplemente porque así debió ser desde el inicio del partido. O acaso se le debe festejar a este equipo 45 minutos correctos ante la escuadra 137 del mundo futbolístico.
Se reconoce la mejoría, porque peor que lo realizado en el primer tiempo difícilmente se podía repetir.
Atención con estas lagunas incomprensibles de juego y actitud dentro del campo por parte de un grupo de jugadores protegidos ampliamente por el entorno y la carencia de figuras y competencia interna.
Porque los salvadoreños metieron uno y trataron de insinuar otro, pero no les da. El asunto es que estos lapsos de incertidumbre, contra equipos importantes terminan en tragedia, ellos no perdonan y te exhiben mal. Muestras tenemos para regalar y mejor no recordarlas.
Mañana viene otro de esos encuentros incómodos. México en el estricto sentido estadístico no tiene exigencia de resultado, pero sí de juego y mucha.
Ya sabemos que si gana, se tendrá que ver y analizar cómo lo logró. El asunto escabroso será si obtiene los tres puntos dejando dudas y no le cuento si no lo llega a conseguir. Se viene la ‘night’.