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Hijo de pe#%!

Columna José Luis Caballero 11-09-2016

‘Hijo de Perra’ fue la expresión empleada por Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, para insultar a Barack Obama por sus opiniones sobre las ejecuciones extrajudiciales ocurridas en aquel país. “Un presidente pintoresco” fue la manera en que Obama se expresó de Duterte sobre tal comentario, al tiempo que la Casa Blanca cancelaba, sin consideración alguna, la reunión que ambos mandatarios habrían sostenido el pasado martes en Hangzhou, China, en ocasión de la cumbre del G20. Su presidente había sido insultado.

Violadores, asesinos y narcotraficantes son, hasta ahora, expresiones que Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos de América, ha empleado para insultar a los más de 17 millones de mexicanos que viven en aquel país, y que, conjuntamente con cuando menos otros 15 millones de hispanos, trabajan arduamente para el sostén de sus familias, la mayor de las veces en actividades que ni los mismos ‘negros’ aceptarían realizar, parafraseando al también pintoresco expresidente Fox. La construcción de un muro fronterizo, la deportación masiva de migrantes y la derogación del Tratado de Libre Comercio se suman a la larga lista de agresiones y despropósitos electoreros de Trump.

“Sería un honor que aceptara reunirse conmigo en México…”, fueron las palabras empleadas por Peña Nieto en el texto enviado a Trump para invitarlo a nuestro país. Para Peña Nieto, los reiterados insultos expresados por este deleznable y prepotente sujeto en contra de los mexicanos no fueron lo suficientemente graves ni ignominiosos para traerlo a nuestra casa, darle trato de Jefe de Estado, y para colmo, terminar viéndose ridiculizado y desmentido por Trump ante la prensa mundial, que con azoro sigue preguntándose en qué demonios estaría pensando Peña Nieto para haber tomado tal decisión. Que distinto el baremo empleado por la Casa Blanca reaccionando sin miramientos ante un insulto al presidente Obama, frente a la indigna y despreciable postura de Peña Nieto ante la agresión a los nacionales del país que pobremente representa. No es casualidad que hoy sea el mandatario con el nivel de desaprobación más bajo que jamás hayamos tenido.

“…No creo que pueda encontrarse, en la larga historia de la política mexicana, una decisión más estúpida que la invitación que el presidente Peña Nieto hizo a Donald Trump… una estupidez gigantesca…”, señala Jesús Silva-Herzog Márquez en su artículo ‘La Estupidez y la Traición’ publicado en Reforma el lunes pasado, añadiendo que “lo que caracteriza a un estúpido es su capacidad para causar daño a otros, provocándoselo simultáneamente a sí mismo”.

Más allá de las inevitables consecuencias que esta decisión habrá de acarrear en la relación bilateral durante el previsible mandato que encabezará Hillary Clinton, el ‘trumpazo’ ya le costó el puesto a Videgaray, autor intelectual del más grave error político de Peña Nieto en lo que va del sexenio.