Tras la muerte del Papa Francisco el 21 de abril de 2025, la Iglesia Católica entra en un periodo de sede vacante. El cardenal Kevin Joseph Farrell, de 77 años y camarlengo desde 2019, asume temporalmente la administración del Vaticano.

Nacido en Dublín en 1947, Farrell se unió a los Legionarios de Cristo y trabajó en México, destacándose como capellán de la Universidad de Monterrey (UDEM) en los años 80. Allí, ofreció seminarios sobre bioética y ética social, además de ocupar roles administrativos en la congregación.

En 1984, Farrell se mudó a Estados Unidos y trabajó en la Arquidiócesis de Washington D.C., donde fue director de Caridades Católicas. En 2001, fue nombrado obispo auxiliar de Washington y en 2007, obispo de Dallas. Su enfoque en migración y justicia social lo convirtió en una figura importante en la Iglesia estadounidense.

 

 

En 2016, el Papa Francisco nombró Farrell como prefecto del nuevo Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y lo elevó al rango de cardenal. Desde entonces, ha ocupado roles importantes, como la presidencia del Comité de Inversiones de la Santa Sede y la gestión del Fondo de Pensiones vaticano.

Como camarlengo, Farrell debe certificar el fallecimiento del pontífice, supervisar el sellado de los apartamentos papales, coordinar el traslado del cuerpo a la Basílica de San Pedro y gestionar el cónclave, asegurando la seguridad y el secreto de las deliberaciones en la Capilla Sixtina. Además, administra los bienes temporales del Vaticano durante este tiempo.