La Copa busca oro
Hace dos años se encontraron con un partido que les dejó, netos, más de 7 millones de dólares libres, esto al disputar un juego entre México y Estados Unidos, en California, para cerca de 90 mil personas, donde el trofeo era el boleto a la Copa Confederaciones que recién terminó.
Hoy, hacen pensar mal o imaginar un juego de esta manera, al ver que la selección de las Barras y las Estrellas se ha reforzado con lo mejor que tiene, monitorear el torneo y ver que los rivales no estarían a su nivel y así llevarse el certamen, para en dos años buscar que México, con la Mayor, gane el torneo y tengan otro partido como el de octubre del 2015.
La Copa Oro se ha convertido en un tema económico, donde el futbol y el respeto al jugador es lo menos importante. Las taquillas registran partidos de 50 mil aficionados, lo que les deja cerca de 4 millones de dólares libres. El respeto al aficionado, que de paso se ha vuelto poco exigente, se ha perdido y hoy se busca el factor económico por encima del deportivo y muchas veces se genera si no se encuentra.
El doble discurso
Es increíble que no le den herramientas, armas y lo que pide para pelear el torneo, aunque es muy evidente que mucho de los resultados en cancha son propiciados por el accionar individual y, por ende, colectivo de los jugadores.
Osorio tiene que rogar para que le presten jugadores. Osorio tiene que pedir cuando le deben de dar sin levantar la mano. Un tema de doble discurso que ante las cámaras ofrecen apoyo total y en el escritorio ni el teléfono responden.
Situación que debe de preocupar, ya que Osorio se irá y la Selección seguirá su curso con una Liga sin oportunidades para los mexicanos, y donde el extranjero es tratado como rey, por lo que a la larga, la Selección pagará los platos rotos como ahora, los delanteros mexicanos de la Liga brillan por su ausencia y los que hay no son titulares. Un mal que le pega al futbol mexicano. Un mal de siempre.