La Copa tiene 'vida'...
El campeonato de Copa MX se define casi en el Día de los Muertos, pero ha revivido, se ha reinventado, fortalecido y hoy parece un trofeo preciado.
La semana pasada, en un miércoles nublado y algo frío, caminaba por la Ciudad de México. Extrañamente, en una metrópoli tan grande y tan siempre revolucionada, había tiempo y espacio para escenas en la calle donde los transeúntes se detenían frente a un restaurante o un bar para seguir, intermitentemente, las incidencias de un juego de futbol. El juego no estaba sólo por un canal, se veía por varios, en televisión abierta y restringida. El radio del taxista también estaba en la frecuencia de lo que ocurría en el Estadio Azteca. La Semifinal de la Copa MX, entre dos históricos del futbol mexicano (América y Chivas) había cautivado y hasta ‘robado’ la atención de una ciudad donde generalmente nada es capaz de perturbar su frenético ritmo.
Llámele una necesidad, una oportunidad o quizá hasta una obligación. Sea como sea, la Copa MX se ha revitalizado y se ha transformado en un evento que ha recibido, finalmente, el protagonismo y, sobre todo, la atención del personaje más importante de esta industria llamada futbol: el aficionado.
Querétaro y Chivas jugarán este miércoles por la Copa y lo harán depositando en la cancha cada una de sus ‘neuronas futbolísticas’ para obtener el triunfo. Los Gallos Blancos de Vucetich, porque es lo único que tiene (está fuera de la Liguilla tras un decepcionante torneo) y porque finalmente el tamaño de su franquicia, su historia y el valor que tiene hoy para sus nuevos dueños requiere urgentemente de un protagonismo y de una condición mediática. Un trofeo le puede facilitar el camino hacia esa condición. Y Chivas, Chivas porque es un ‘grande’, y los clubes de su tamaño van, ganan, toman el trofeo, lo celebran con sus aficionados y se lo llevan a su vitrina. ¿Sirve o no? Quién sabe. ¿Satisface todas sus necesidades de la temporada? Puede que no. ¿Le sirve para alcanzar una condición numérica o estadística con respecto a su comparación con otros equipos de sus dimensiones? Puede ser. La realidad es que es un trofeo y perderlo, en el caso del Guadalajara, tiene más consecuencias que ganarlo.
La Copa MX ha sufrido algunas alteraciones desde que regresó como competencia oficial en el 2012. Desde el aliciente o los premios que significa ganarla y hasta el formato de competición que tras la etapa de grupos obligó a una eliminación directa, a un solo partido. Poco a poco, los entrenadores y los equipos empezaron a utilizar futbolistas y alineaciones de un ‘calibre’ distinto a lo que planteaban las postrimerías del evento.
Hay un punto fundamental en la ‘vida’ de esta nueva Copa MX: la manera en la cual se ha abierto para que los derechos de televisión sean más repartidos y compartidos. Este fue, en un principio, el punto de lanzamiento, de inflexión de Decio de María hacia “los nuevos tiempos” que proponía el país y sus leyes masas que el futbol. Era la oportunidad preciada de acabar con el ‘duopolio televisivo’ de las cadenas abiertas y darles oportunidad a otros de meterse en el negocio. La Copa, entonces, se convirtió en un producto importante para otras televisoras que no fueran Televisa o TV Azteca, y que la utilizaban como su producto más preciado, su oportunidad de participar, finalmente, en la industria televisiva del futbol. No sé si Decio lo hizo con esa intención, pero al final le resultó, y le resultó bien.
La Copa MX se ha revigorizado. Y hoy, sirve. Le servirá a Gallos Blancos para comenzar a fincar su propia historia, hoy en manos de un grupo solvente y poderoso y visto como un contenido de televisión. Y le servirá a Chivas, que está innovando con sus sistemas de televisión y que la gloria de una Copa siempre será bienvenida y favorable al momento de decirle a sus “clientes” que compren su señal de televisión para ver la Liguilla o que adquieran una camiseta. La Copa con la que nadie quería bailar se ha transformado en la estrella, en la princesa de la noche.