Miseria deportiva
No vine hasta aquí para hablar de ello. Me parece un desperdicio absoluto tomando en cuenta lo que hay a mi alrededor: Phelps, Bolt, récords mundiales, hazañas deportivas, historias de sufrimiento, de pasión y de emoción, naciones que muestran su desarrollo deportivo y otras más que han trabajado para mejorar. Sin embargo, la vergüenza y la pobreza del deporte mexicano me parece escalofriante y terrorífica para un hermoso y gran país llamado México. Hemos tocado fondo en nuestra “miseria” deportiva.
Era algo que se veía venir. Lo que hemos visto aquí, en Río, en los últimos días, ha sido el resultado de un deporte descuidado, de una autoridad superada y que quizás en su deseo de desenmascarar la corrupción y los grandes cacicazgos que han existido a lo largo de las ultimas décadas, se olvidó de lo más importante: el atleta, el “pobre” atleta mexicano que ha llegado a competir aquí sin “las armas” necesarias y bajo un desorden administrativo. Mientras el Comité Olímpico Mexicano y la Comisión Nacional del Deporte se dedicaban a intercambiar acusaciones (cosa que increíblemente siguen haciendo en plenos Juegos Olímpicos) con los deportistas, los escasos deportistas que México tiene en la élite del alto rendimiento, se fueron perdiendo en preparación y hasta en motivación. Y el mundo y el deporte no se detienen en tanto México pierde el tiempo en “grillas” y en corrupción. Los resultados son evidentes en la tabla de medallas.
Alfredo Castillo no es el único culpable, ni todo se soluciona si su “cabeza rueda” en las próximas horas. Castillo tiene 14 meses al frente de la Conade y si lo acusan de ser “un policía” (un hombre que provenía del sistema de justicia del país) tal vez eso es lo que justamente necesita o necesitaba el deporte mexicano: un “policía” que “limpie” toda la corrupción, los malos manejos y los ladrones (perdón por esa expresión) que le han robado al deporte y el deporte a los mexicanos. Que lo hizo bien, que lo hizo mal, ese es otro cuento.
El Comité Olímpico Mexicana también tiene “su mérito” en esta desgracia. Por años, la entidad que, dice no depender del gobierno mexicano (pero sí que subsiste de los impuestos que pagamos los mexicanos) ha sido manejada por una o dos familias. Ha protegido la corrupción de algunas federaciones y ha salvaguardado por sus propios intereses. El COM no es ni será la solución a largo plazo que el deporte mexicano requiere, a pesar de que su titular, Carlos Padilla, ha anunciado, aquí en Río, una próxima “reingeniería” del deporte mexicano. ¿Reingeniería? ¿Qué tipo de reingeniería? O mejor dicho: ¿Cuál de las muchas “reingenierías” que el deporte mexicano ha tenido a lo largo de su historia vieja y moderna?
Me gustaría tener una solución. No la tengo. Creo que los políticos no tienen ni son esa solución. Mientras más lejos se mantenga el deporte y los deportistas de la política y de los políticos, mucho mejor. Yo creo que el deporte de alto rendimiento debe recaer en manos de la iniciativa privada. Son ellos los que pueden acercarse más a garantizar planes y sistemas continuos, sin importar qué sucede cada seis años en las elecciones o si tal o equis partido quiere o puede darle al deporte y a los deportistas el sitio que merece. Necesitamos generar un sistema que le permita al atleta crecer, desarrollarse, foguearse, tener los mejores entrenadores, instalaciones, pero que no dependa si gana el PRI, el PAN o el PRD o si es López Obrador, Osorio Chong o Margarita Zavala, o cualquier otro el que se asoma como presidente. Necesitamos un deporte alejado de la corrupción política, de los intereses malévolos de algunas personas y de Federaciones que lo único que hacen es “robarse” la plata y olvidar al atleta. Necesitamos algo que no tenemos: respeto y amor por el deporte de México.
El deporte de México es un vergüenza, una miseria y ha tocado fondo, porque aunque en las próximas horas, algún boxeador, taekwondoín o algún otro atleta aparezca para rescatar una medalla, no es suficiente para un país de más de 130 millones de personas, grande, rico, lleno de cultura, tradiciones, mares, desiertos, montañas, bosques, recursos naturales y enormes ciudades. No es justo, de ninguna manera lo que algunos han hecho del deporte mexicano. Lo han hundido en la depresión total. Lloro de tristeza por eso.