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Nadie se salva

Columna Gerardo Velázquez 21-03-2017

Mauro Boselli tuvo la oportunidad histórica de mostrar al mundo que, en el futbol, el talento puede ser combinado con la calidad humana y con la honestidad. Al anotar con la mano el gol contra Toluca, en vez de señalar al árbitro Luis Enrique Santander que lo hizo con la frente, debió haber tenido la limpieza de aceptar que fue una trampa, como sí lo hizo en su Twitter el domingo por la tarde. Boselli no aceptó a tiempo, da la impresión que lo aceptó para que no le aplicaran el castigo correspondiente.

Miguel Herrera fue otro de los personajes de esta jornada. La actitud de retar a un aficionado en la tribuna, por más insultos que este señor propinó al entrenador de Xolos, no tiene justificación alguna. Se pudo provocar un verdadero drama de violencia: un entrenador, retando a un aficionado, por más que después se ofreciera una disculpa hacia el final de este partido, como lo dijo el propio Miguel, es inadmisible.

Solamente hace falta que en alguno de estos episodios, uno de los dos involucrados pierda totalmente la cordura para que suceda algo de lo que todo el futbol se va a arrepentir. Y todo esto sucede mientras las autoridades del balompié en nuestro país se lavan las manos de episodios como éste, como el de racismo en el estadio de Oaxaca y algunos otros, con ridículas posturas o castigos que no envían un mensaje directo a los involucrados.

Sigo insistiendo que los jugadores y técnicos tienen que ser un ejemplo para los jóvenes y niños que ven el futbol en México, que los siguen e idolatran, y que en las últimas semanas solamente han recibido imágenes de cómo dañar al rival, cómo engañar al árbitro o cómo insultar a la autoridad. Pero de esto también tiene la culpa quien no castiga conforme a su reglamento.

La manera en que actúa la Comisión Disciplinaria es de impunidad total, de una corrupción absoluta que los está llevando, aunque no se quieren dar cuenta, a una posición en la que les va a explotar algo en las manos y será muy tarde para remediarlo.

Porque ya castigaron a Boselli conforme a reglamento, pero al club Oaxaca no, cuando se supone que sí encontraron pruebas de gritos al jugador Gilberto Barbosa, de Juárez. Porque ahora abren una investigación sobre Miguel Herrera por el video en el que se insulta con un aficionado, pero no lo han hecho con otros personajes. Pareciera que investigan y castigan conforme amanecieron en ese día y ésa no es la manera de impartir justicia, por lo que ya nadie les cree.

Y también está el otro lado de esta historia. Los árbitros, Luis Enrique Santander, Marco Ortiz o Jorge Antonio Pérez Durán, que se equivocaron y perjudicaron. Qué bueno que se unieron y lograron un bien de su gremio, pero ahora que se preocupen por hacer bien su trabajo y si no es así, como hasta ahora, la siguiente pregunta es: ¿quién los castigará? Por qué no hacer públicas sus sanciones como se hace con todos los que forman parte del futbol, por qué protegerlos de la opinión pública. Así como Boselli engaña anotando con la mano, los silbantes actúan incorrectamente y no se hace nada al respecto.

La Comisión Disciplinaria ejecuta de una manera muy extraña. El estadio de los Pumas debe ser sancionado. Un video que muestra la cadena de televisión Claro Sports evidencia que un hombre en la tribuna avienta un proyectil a los jugadores del América que celebran uno de los goles contra los universitarios. Otros videos, uno de la periodista Vianey Zárate, de Capital XXI, y otro de los reporteros José Andrés Díaz y Juan Manuel Terán, del portal Medio Tiempo , evidencia la violencia en Ciudad Universitaria en plena explanada del estadio, y nada, no pasó nada. La Disciplinaria ni se enteró por lo visto, porque no hay ni investigación y mucho menos castigo.

Y no es un cuestionamiento que se haga solamente la afición, sino que cada vez son más los técnicos y directivos que van por esa línea. Que recuerden que son ellos quienes les pagan a los silbantes y que si quieren un servicio de mejor calidad lo deben exigir, de la misma manera en que lo harían con su telefonía móvil o televisión de paga. Pero como por mucho tiempo han dejado pasar estas cosas, ahora lo están sufriendo. También es su culpa, porque en este bodrio en el que se ha convertido la Liga, todos tienen su parte de responsabilidad, aunque ahora todos se sientan pisoteados y perjudicados.