No es broma cuidar futbolistas
Lo que sucedió en Tuxtla Gutiérrez no es un tema menor. Tal vez por el poco interés popular que da escasa audiencia a un Jaguares contra Santos, no fue un tema recurrente en los medios de comunicación, pero eso no le quita la seriedad y el momento de incertidumbre que se vivió en el Estadio Víctor Manuel Reyna.
Ni la autocensura de Grupo Imagen al decidir no transmitir la invasión a la cancha de miembros de las barras la ‘Fisión’ y los ‘Convictos’, ni la actitud pasiva del árbitro César Ramos Palazuelos, pueden tapar la realidad.
En Chiapas hubo riesgo real de que los futbolistas fueran agredidos, no por nada fueron detenidas 26 personas por los desmanes.
Terrible encontrar un estadio con tanta corrupción policiaca que no hace el trabajo debido de protección al público ni al protagonista principal, que es el jugador.
¿Qué estaban haciendo los barristas con palos y piedras cuando se supone que no deben ingresar al estadio con eso? ¿Por qué solamente 150 policías en el operativo de un partido que, si bien no era de alto riesgo por lo que se jugaba, ameritaba mucha más presencia policiaca?
Un árbitro está en el campo, entre otras cosas, para cuidar la integridad de los futbolistas, se juegue la Jornada 1 o se decida el campeonato. Tiene la facultad de terminar el partido si considera que no hay garantías para continuarlo, como en este caso, cuando se jugaba la reposición y ya no valía la pena jugarse el tiempo faltante en otra fecha.
Riesgoso momento de ver a enfurecidos porristas reclamarles a sus futbolistas en las narices. Si eso no es motivo para acabar el partido, entonces estamos en otra sintonía, manejamos en los medios otros reglamentos, desgraciadamente a los reales.
Así que lo que no pudo aplicarse en el campo lo debe hacer la Comisión Disciplinaria. Se espera un castigo duro a un equipo que parece desahuciado, deprimido por su alta posibilidad de irse a la Liga de Ascenso, que sufre económicamente y que resulta que en las últimas jornadas, después de 14 años de su fundación, ahora le aparecieron hasta barras bravas en su estadio.
Al árbitro Ramos deben recomendarle en su Comisión que no sea tan ‘queda bien’, porque ésa fue la actitud mostrada ante la crisis. ¿Cómo acabar el partido cuando el equipo local tiene un tiro libre a favor? Imposible, eso está fuera de su manual de relaciones públicas, pero ya en el terreno de las suposiciones, qué hubiera pasado si producto de ese tiro libre la pelota la recupera Santos y anota en el tiempo agregado. El ‘queda bien’ hubiera provocado un drama. ¿O no?
Los protocolos no son para romperse, así como tampoco los reglamentos, y en este futbol sus protagonistas son especialistas en hacerlo. Eso sí, que no castiguen con menos partidos a un futbolista de lo que ellos piensan porque son capaces de parar la Liga. Una doble moral absurda.
Otro tema que tiene abierto el Comité de Disciplina es el de Fidel Kuri Grajales. El dueño del Veracruz se ha pitorreado del futbol mexicano realizando campañas políticas con su equipo de futbol, rompiendo castigos y haciendo lo que le plazca.
Lo de la celebración del pasado viernes tuvo más aroma proselitista que una espontánea celebración. Al final volvió a romper las reglas y deben sancionarlo de nuevo.