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No se juega nada...

Columna David Faitelson 2 de septiembre de 2016

Lo que México está buscando no lo va encontrar en esta Fecha FIFA. Por más que busque o hurgue en el Cuscatlán o en el Azteca’, la redención para el Tri está lejos de llegar.

Las ‘aduanas’ de El Salvador y Honduras no ‘limpian’ ninguno de los escombros que el verano futbolístico dejó como resultado de las Selecciones Mexicanas. Ni ganando ni jugando bien ni goleando, México no encontrará respuestas a sus profundas dudas en la siempre ‘caliente’  cancha centroamericana ni tampoco ante en la eventual posibilidad que tiene de tomar ‘venganza’ ante Honduras por aquel ‘Aztecazo’ y eliminarlo de una posible clasificación al Mundial del 2018.

La doble jornada de Concacacaf no sirve de nada. Y tiene, como siempre, cierto riesgo implícito en un futbol y en una selección que cuando confronta rivales aparentemente inferiores, suelen colocarse en su nivel y suele sufrir.  En condiciones normales, una Selección Mexicana ‘A’,‘B’ o ‘C’ o como la actual, cargada de ausencias por lesiones y de futbolistas que prefieren objetar alguna molestia antes que arriesgarse a una patada de un jugador centroamericano, debe y puede ganar sin problema. Lo que pasa es que enseguida aparece la mentalidad del futbolista mexicano, capaz de crear ‘fantasmas’ y ‘molinos de viento’ donde lo que en realidad existe son carencias y pobreza futbolística.

Para deshacerse del estigma del 0-7 de la Copa América e incluso del fracaso en los Juegos Olímpicos, ya a muchos dirigentes se les olvidó o quieren hacerlo olvidar, México necesita más que un par de juegos ante dos selecciones de nivel mediocre que hoy parecen incapaces de motivar una verdadera competitividad en la cancha. Entiendo bien que el equipo tiene ausencias, las más remarcadas son Javier ‘Chicharito’ Hernández, Oribe Peralta y ‘Tecatito’ Corona, y entiendo que Juan Carlos Osorio ha recurrido a elementos jóvenes (Zaldívar, Barragán, Sepúlveda) que podrían tener una oportunidad para mostrar sus argumentos, pero entiendo también que el futbol salvadoreño esta pasando, para no variar, por una época de penuria y que Honduras también tiene sus limitantes y sus propios problemas. Lo único positivo del asunto es que México, en esta fase de la eliminatoria de Concacaf, previa  al Hexagonal Final y definitivo, podría sacarse de una vez dos visitas que siempre le resultan, llamémosles ‘incomodas’, a San Salvador y a San Pedro Sula. Siempre será mejor para México hacer un viaje a Canadá que meterse a una cancha en Centroamérica.

La otra condición de la jornada establece, en algunas ‘inteligencias’, que el entrenador colombiano de la Selección Mexicana podría estar jugándose su continuidad en la Fecha FIFA, lo cual me parece una aberración, un extravió, un falta de respeto para un futbol que se jacta de ser serio y civilizado. Osorio no se juega nada como tampoco México puede, insisto, recuperarse futbolísticamente tras la dramática caída en la Copa América. A Osorio hay que dejarlo trabajar mientras las cosas no se pongan demasiado ‘dramáticas’ para obtener el boleto mundialista. Esperemos que en tanto cumpla el requisito, porque eso es, un requisito, de clasificar a México al Mundial, también vaya moldeando al equipo y al futbol que todos los aficionados mexicanos quieren ver competir en un nivel más desarrollado. Osorio debe llevar a México sin problemas a Rusia 2018 y debe, también, el próximo verano, presentar un cuadro con solvencia futbolística, estilo, personalidad y que pueda hacer un papel digno en la Copa de las Confederaciones que antecederá al Campeonato del Mundo. Supongo que ese es el plan.

Ni es en el Cuscatlán ni en el Azteca ante Honduras hay lo que el futbol mexicano está buscando. Una redención de sus pecados, de sus carencias, de sus miedos y de sus fracasos.