No serán suficientes las individualidades
El lunes se conocerá la lista definitiva de los jugadores que participarán con la Selección Mexicana en la Copa del Mundo Qatar 2022. Es urgente crear el equipo. Es momento de ir más allá de un conjunto de individualidades a la creación de un verdadero equipo.
No será la suma de las fortalezas de cada jugador lo que les dará el éxito, sino la multiplicación de sus cualidades dentro y fuera de la cancha. Incluyo fuera de la cancha porque es indudable que la conexión, el espíritu y la fortaleza mental se construyen antes del partido para crear un propósito común.
Lo que hasta hoy se ha visto es una suma de individuos intentando dar lo mejor de sí, coordinados por la disciplina táctica del técnico. Mientras no haya una definición clara con la lista, no es responsabilidad de los jugadores si no se tiene un equipo definido, lograr esta conjunción es prácticamente imposible.
¿Se puede generar esto en dos semanas previas al Mundial? No es lo ideal, pero claro que se puede. En este momento cada integrante del equipo tendría que preguntarse: ¿Qué aporto yo a esta Selección Mexicana? ¿Qué puedo hacer para elevar el nivel de juego de mis compañeros?
Propiciar el diálogo entre los jugadores en cuanto a lo que pueden aportar y a lo que necesitan unos y otros para dar lo mejor de sí es fundamental. En algunos equipos esto se da de forma natural a través del tiempo, van surgiendo los líderes que asumen diferentes roles que hacen que el equipo se construya.
En el caso del Tri, hay que darse un espacio y un tiempo para conversar sobre qué me ayuda como persona para estar mejor en el partido y qué haremos como equipo para entrar enfocados y en nuestro máximo nivel. No se trata de caernos bien, que también ayuda mucho, sino de entendernos para ver cómo unos y otros nos aportamos cosas positivas mutuamente.
No queramos esperar al partido para que, en situaciones adversas, surja un líder o un héroe que bajo una enorme presión pueda conjuntar los esfuerzos de todos. Eso se planea, se acuerda de manera formal.
Crear el equipo es mucho más que echarle ganas y ponerse la camiseta, es configurar la identidad única del mismo para que el engranaje funcione.
En todos los equipos esto ocurre de manera similar. Podemos incrementar el nivel de madurez y efectividad de los mismos, si abrimos espacios para lo que en el ámbito organizacional se llama: gestionar el desempeño.
Voltearnos a ver para dialogar sobre lo que está pasando en el aquí y el ahora. Erradicar las formas y prácticas que restan, más que sumar. Hablo del mal manejo de las juntas, el abuso de los mails y el establecimiento de la agenda. Me refiero a esas disfunciones de no respetar los liderazgos, no ser asertivos al comunicarnos, no estar abiertos al cambio o no tener apertura a recibir la perspectiva de otros. En fin, todo lo que tiene que ver con el buen funcionamiento de un equipo.
Aquellos que no quieran invertir tiempo y esfuerzo en hacer esto, simplemente aprenderán a vivir con sus disfunciones. Pero el precio que pagarán será muy alto, porque impactará en los resultados, el ambiente de trabajo y la calidad de vida.
Estimados lectores y lectoras, asumamos el liderazgo que nos corresponde en los grupos que participamos para convertirlos en equipos. Seamos vocales y levantemos la mano para proponer espacios de diálogo y apertura para revisar la gestión del desempeño.
Deseo que la Selección trabaje fuerte no sólo en lo futbolístico, sino en alinear actitudes y formas de generar sinergia positiva entre ellos.
"Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito".