No toda la culpa es de Osorio
Como persona inteligente que es, porque estoy seguro de que es inteligente, Juan Carlos Osorio sabe con lo que juega. Sabe que tiene ‘fuego en las manos’ y la urgencia de montar, en poco más de un mes, un equipo serio, competitivo y ganador. El entrenador de México sabe lo que afronta, su compromiso y también sus riesgos.
Convocatoria a convocatoria, sea para una fecha oficial de FIFA o para juegos amistosos, Osorio ha transformado a la Selección Mexicana en un ‘laboratorio’, donde a pesar de algunos resultados inciertos en la cancha, más allá de las críticas e incluso de las voces que pedían su destitución la última vez que se presentó en el Estadio Azteca, él se mantiene firme en su posición: buscar talentos, probar con nombres diferentes, acudir a aparentes nuevas fórmulas.
En la última lista destacan jugadores que han tenido poca actividad en la cancha o que de plano responden a su primer llamado, como el chico de Pumas, Jesús Gallardo. Está claro que los llamados a la Selección se han ‘abaratado’ de manera terrible y que hoy, con un par de buenos partidos, algunas insinuaciones de buen juego, tienes la gran posibilidad de terminar vestido de verde.
De lo que no estoy muy seguro es sobre si todo esto ha sido culpa del entrenador de México.
Creo que vivimos en una época donde el talento no le sobra al futbol mexicano y donde los clubes con la política, la utilización o el negocio, vaya a usted a saber la verdad, de jugadores extranjeros al por mayor, le han complicado, sin duda, la tarea al seleccionador nacional.
Ya Chepo de la Torre y Miguel Herrera, dos antecesores de Osorio, adelantaban que esa problemática llegaría tarde que temprano. No hay muchos y buenos futbolistas mexicanos de dónde escoger.
Pero quizá haya 11, 12, 13 o 14 futbolistas de buen nivel. Los nombres los conocemos todos: Ochoa (hoy, por cierto, el portero del peor equipo de España), Corona, Aguilar (lesionado), Márquez (el eterno Rafael Márquez), Herrera, Guardado, Layún, Chicharito (que anda bien, como siempre), Oribe (que cumple aunque se está haciendo ‘viejo’) y jóvenes como Tecatito (que no encuentra regularidad), Lozano, Gutiérrez y ahora los regresos de Giovani, de su hermano Jonathan y de Marco Fabián, jugadores a los que nunca les ha faltado talento, pero sí mentalidad.
Y seguimos con, quizá para más adelante, si él quiere, claro, con Carlos Vela. Veremos qué tal responde Alan Pulido, que está de vuelta tras el veto de la FMF. Y no hay más.
Yo creo que Osorio está probando para saber con qué cuenta y con qué no en caso de una contingencia, de una lesión como la que acaba de sufrir Paul Aguilar o de una repentina baja de juego como la de Diego Reyes. Nadie ha dicho que el colombiano no tenga derecho a probar. El problema es la desesperación que existe del aficionado y del crítico en México porque los resultados en la cancha sean coherentes a las expectativas del futbol mexicano.
La Liga MX tiene hoy dos líderes sólidos en Tijuana y en Tigres, dos equipos que utilizan más de 80 por ciento de futbolistas foráneos al momento de realizar su alineación. No están violando ninguna regla, pero están reduciendo el ‘campo de acción y de elección’ del entrenador de la Selección Mexicana.
No toda la culpa es de Osorio, pero créame, él terminará pagando como si toda la culpa fuera suya. Tiene poco más de un mes para ofrecer resultados: los partidos ante Estados Unidos y Panamá serán definitivos. No tendría que ser de esa manera, pero así es el futbol mexicano.
Osorio es un hombre inteligente. Sabe lo que tiene en manos, sabe que juega con fuego y sabe que si falla, Decio de María tiene lista la siguiente movida: y que en enero, muy al estilo del futbol mexicano, de golpe y porrazo, como por arte de magia, se anunciará que un arrepentido Miguel Herrera está listo para volver a la Selección.