Objetivo 2017 del Tri: No ganar Copa Oro
Platicar con Juan Carlos Osorio siempre será una delicia. Gran conversador y lleno de palabras para explicar cualquier detalle de lo que vive como entrenador nacional. Pero platicar con Osorio y, que te diga cosas, es aún más gratificante. Generalmente ese extenso vocabulario con el que se maneja hace que quien tiene enfrente se confunda y de una pregunta originalmente planteada, termina dándole la vuelta.
En el programa ‘Los Protagonistas’ no fue así. Carlos Guerrero, Antonio Carlos Santos, Marco Rodríguez y quien escribe lo tuvimos en una extensa entrevista, más de una una hora 45 minutos de charla periodística, sin el afán de quedar bien y mucho menos convirtiéndonos en cómplices de los fracasos y bandazos que se han visto desde su llegada a la Selección Nacional.
En el 2017 no existirá desayuno o comida con los medios para establecer los objetivos del año en la Selección Nacional, por eso nuestra obligación era saber qué se espera del equipo mexicano en tres torneos: Copa Confederaciones, Copa Oro y Eliminatoria de la Concacaf.
Para Rusia 2017 se puso la meta de llegar a Semifinales, nada más abajo. Es decir, clasificar como primero o segundo del Grupo A donde están ubicados Portugal, Rusia, Nueva Zelanda y México. Objetivo considerable y hasta dentro de la normalidad, ya que el futbol mexicano no puede ni debe aspirar a menos en un torneo donde estarán todos sus jugadores estelares, sin problemas de convocatorias por ser Fecha FIFA y donde deben borrar la patética imagen del 0-7 contra Chile en Copa América Centenario.
Para la Eliminatoria a Rusia 2018 el objetivo es aún más claro. Clasificar como sea y jugar como local en los estadios que decida la Femexfut, aunque Juan Carlos Osorio está convencido que el Estadio Azteca es la casa de la Selección y no deben salir de ahí. Sabe que es un estadio donde el público le exige y eso es meterlos en una alta competencia.
El objetivo para la Copa Oro es el que armará un verdadero escándalo en la estructura del futbol mexicano. Por primera vez en la historia de la Selección Mexicana el objetivo central no es ganar el torneo, es desarrollar y posicionar a cuatro o cinco futbolistas para el futuro de la Selección. Es decir, 2017 verá en Estados Unidos a un equipo experimental plagado de jugadores que no considera ni el propio entrenador de la Selección, de élite. “No hay un solo país en el mundo que tenga 50 jugadores de élite para conformar dos selecciones, ni Brasil”, nos dice Osorio, al tiempo de confirmar que el objetivo no es ganar la Copa Oro. Sí, el torneo más pobre de nivel en el mundo, que se juega en estadios arropados con toda la entregada afición mexicana que vive en Estados Unidos y un torneo que cuando lo ha llegado a perder la Selección, siempre se le critica con mucha dureza.
Osorio exhibe una honestidad incómoda, ahí están sus palabras grabadas, nadie las puede cuestionar. Claro que “el objetivo es ganar todos los partidos que juguemos”, compone de manera demagoga, sabiendo que esa verdad que lo hizo libre en ese momento puede causar molestias en el seno directivo del futbol mexicano.
Cuando José Manuel de la Torre pierde la Semifinal de la Copa Oro en 2013 contra Panamá en Dallas, en el mismo año de la Copa Confederaciones de Brasil, se empezó a ir en una debacle imparable el nivel de la Selección Nacional, historia que todos sabemos cómo terminó.
Lo más sencillo para evitar estos bochornosos papeles en el área de Concacaf es que se negocie distinto, que la Copa Oro se juegue cada cuatro años y así evitar lo incómodo que es jugar un torneo indeseable para cualquier entrenador nacional. No todo es dinero, no todo es jugar partidos inservibles de una Copa de escaso nivel como será la del verano en Estados Unidos.