Que juzguen las leyendas …sin insultar
Palabra de leyenda. Y no de cualquiera, sino del goleador histórico de las Águilas, el inigualable Zague. Gracias, Luis, por la charla, por ser honesto y directo con los lectores americanistas. Eso es lo que necesita el club, la opinión de sus figuras sin máscaras. Ni insultos.
Qué contraste con estas leyendas que han perdido el criterio para opinar, que se han encargado de disminuir autoridad a su voz, esa que ganaron en el campo con actuaciones de leyenda, ahora diluida por ataques sin razón, improperios que creen que salen del corazón, cuando su origen es en realidad el estómago sin tener al cerebro como filtro. Las formas importan, y mucho.
Difícil encontrar ejemplo que el de Luis Roberto Alves hoy en las páginas de tu RÉCORD, que no por ser el máximo artillero en la prolífica historia de las Águilas se calla o busca quedar bien, que critica, lanza palabras que retumban en el americanismo, hacen cimbrar sin necesidad de caer en burla o injuria. Se necesita mucha categoría para lograrlo, para no rebasar esa delgada línea.
El caso contrario es el del tremendo Antonio Carlos Santos, uno de los jugadores que iluminó con fuerza al americanismo gracias a su fantástica chispa en el campo, pero que hoy ha errado el camino, pues a su voz de inconformidad le ha agregado la única razón por la que ya no será escuchado: el insulto sin discreción, especialmente contra uno de los directivos que ha logrado ampliar la gloria del club en el último lustro, Ricardo Peláez. El mágico ‘Negro’ Santos se ganó a pulso jerarquía para hablar del América, pero hoy su opinión va disminuyendo en validez, pues se puede criticar sin faltar al respeto, pero él ya pasó ese límite.
Habrá sorpresas para las Águilas
El festejo del Centenario para muchos ha lucido descafeinado, pero vienen un par de sorpresas que gustarán al americanismo. No puedo adelantar mucho más, pero habrá plumaje de gala. Se las dejo botando.
Reservado para el atlantismo…
Tremenda noticia me comentó ayer el estimado Luis Castillo: la posibilidad de que el Atlante regrese a la Ciudad de México es cada vez más cercana y real, checa los detalles en su columna de hoy (página 16). Los actuales dueños y administradores del club azulgrana sólo dan muestras de desinterés y displicencia, evidenciadas en un año tan especial, el del Centenario. La marca está claramente dañada, desprestigiada, pero su rica historia le da un potencial enorme para recuperarla. Por el bien de los aficionados que aún quedamos, un cambio en el timón será benéfico, para recuperar la categoría, para rejuvenecer a nuestro querido viejo Atlante. Veamos.