Resurrección
Daría la impresión que por más que te empeñes en deteriorar tu carrera, la pelota tiene otra idea y misión para ti, y está necia en impedir que sucumbas tan fácilmente.
La gran cantidad de ocasiones que el balón y el futbol te han brindado posibilidades para redimirte son inverosímiles.
El juego ha sido sumamente bondadoso contigo, máxime que sueles darle la espalda en momentos cruciales.
También es cierto que para que surjan y se crucen en tu sendero tan frecuentes y luminosas oportunidades, has hecho varias cosas bien.
Hace no mucho tiempo eras un jugador que sacudía las canchas y los mercados, y con quien todos querían estar o aparecer en la foto.
Vaya paradoja, en la actualidad se te quiere hacer lucir como un apestado, aspecto que no comparto en lo absoluto, no soy de los creyentes que un día eres muy bueno y mañana eres muy malo, esas lecturas tan catastróficas no son reales.
Nadie apuesta a caballo perdedor, ni por compasión ni por ilusión, menos por gusto. Hoy tú, Pedro Caixinha, que eres un nómada, un tipo culto, innovador, preparado, exitoso y audaz, y a quien los retos no te intimidan, al revés los buscas, pretendes lograr la rehabilitación de Carlos Peña, tema nada sencillo ni menor, máxime que ahora tendrá que hacerlo en un paraje distinto a su hogar.
Pero por otro lado tú, Carlos, tienes la gran posibilidad de alejarte de un entorno el cual te contaminó y en el cual tú hiciste lo tuyo para contaminarte.
Existen momentos en la vida laboral que rompen ligaduras, quemar naves y volar lejos es imprescindible para madurar, crecer y triunfar, sin conocerte a profundidad pero analizando tu andar en el juego. Te llegó ese momento, o lo agarras con los dos brazos y el alma entera, o podrías desbarrancarte por y para siempre.
Creo fehacientemente que eres de los futbolistas que pueden recuperarse, por el simple hecho que durante varios pasajes de tu carrera manifestaste poderosas virtudes y sólidos argumentos.
Llegaste a rozar el cielo, fuiste durante un buen tiempo el mejor futbolista mexicano, ese sentido para pisar el área jugando como mediocampista no lo pierdes, que lo hayas guardado en lo más profundo de tu esencia es distinto, pero de que lo tienes, eso ni duda. Esos conceptos que regalabas de jugar a uno o dos toques se te pudieron extraviar, pero no borrar. No es que sigamos esperando a que algún día muestres habilidades y potencial, ya lo has hecho muchas veces.
No con la frecuencia que se requiere, pero en tus entrañas posees calidad, que la expongas poco es distinto, calidad tienes, si no fuera así, hace rato habrías proscrito como futbolista profesional. Llegarás al Rangers de Escocia, liga mediana dominada por tu nuevo equipo y por el Celtic de Glasgow, aspecto que juega a tu favor, vas a ganar muchos partidos y vas a destacar sin tanto dolor, incluso vas a participar en la Europa League.
Y lo mejor es que aterrizas avalado por tu entrenador que no lleva mucho tiempo de haber sido contratado, es decir su capital y crédito con el club escocés está intacto, por ende la protección que te brindará por haberte pedido expresamente será mayúscula.
Yo al igual que Pedro Caixinha sigo creyendo en ti, en tus potestades y en tus alcances, tampoco voy a obviar que has bateado muchas y grandes oportunidades de erguirte como un referente de la pelota.
Díganme mentecato, aun con tu nebuloso pasado reciente, creo que trascenderás en Escocia.