Sábado de venganza: América debe aplastar a Chivas
Un sábado de venganza. Sí, un sábado de Clásico Nacional que puede significar para el América una venganza. Una venganza que se ha estado esperando por casi 30 años. El América de André Jardine tiene en sus manso la oportunidad de sanar esa herida que el Guadalajara le dejó al Americanismo durante el Invierno 1996.
Durante ese torneo, el 25 de agosto de 1996, las Chivas golearon 5-0 a las Águilas. Ese domingo los goles del Guadalajara fueron obra de Ramón Ramírez, Sergio Pacheco, Paulo César Chávez y Gabriel García, para cerrar una humillación histórica contra el odiado rival. Sin embargo, hoy la historia se podría repetir, pero al revés. América tiene todos los elementos: el plantel, la jerarquía, la calidad y la sed de venganza, para poder regresarle esa goleada a las Chivas.
Imagínalo por un momento. Sábado 13 de septiembre, Estadio Ciudad de los Deportes. América 5-0 Guadalajara. Ante este equipo tan tímido, ante este equipo tan frío, tan falto de alma y futbol, América puede (y creo que debe) golear y aplastar a su rival para regresar una goleada que tiene casi 30 años que se dio. Es cierto que el Clásico de México, como lo han querido posicionar, ha perdido valor y la razón es una: Chivas. Es el Guadalajara que ha dejado de tener la capacidad de competir ante el equipo más importante de este país. El vivir en un barato pretexto de “nosotros sólo jugamos con mexicanos”, pero sin ser capaz de tener a los mejores mexicanos, ya sea por formarlos o comprarlos, es una verdadera vergüenza para esta rivalidad.
¿Dónde quedaron esos tiempos en donde Guadalajara y América luchaban con energía, mística, poder y sin ningún tipo de intimidación? Qué daño le ha hecho al Clásico Nacional la tibieza con la que Chivas enfrenta este partido.
Pero está bien, América sí está viviendo el Clásico Nacional como se debe; con la fuerza que mostró Alfredo Tena, con la valentía de Cristóbal Ortega, con la calidad de Carlos Reynoso, con el futbol de Cuauhtémoc, con la garra de Germán Villa. Y eso sólo puede traerle una consecuencia histórica al Guadalajara: la venganza de aquel 5-0 de hace 30 años.