Se va, pero no se va, pero si se va… Armando Archundia ‘sigue’ en la Comisión de Arbitraje
Se va, pero no se va, pero lo más seguro es que sí se vaya. ¿Me entendió? Yo tampoco. Vaya historia que hay en el arbitraje mexicano y todo indica que tiene 48 horas más de vida, ya que Armando Archundia ‘continúa’ (lo pongo entrecomillado) como presidente de los colegiados.
A ver, desmenuzamos la situación: Ivar Sisniega, presidente de la Comisión de Arbitraje, en medio de la reestructuración del gremio, ofreció una nueva coordinación a Archundia para seguir en la estructura arbitral, pero ya no en la toma de decisiones importantes de la institución.
Sin embargo, en medios se consideró una renuncia por parte del directivo, por presuntamente no querer ser subordinado de Enrique Osses.
De acuerdo a los informantes la realidad es que no hay nada con el tema Osses y todo indica que son decisiones directrices en las cuales le ofrecen un cargo diferente (me aseguran que posiblemente temas de delegaciones arbitrales en el país) mismo que tiene 48 horas para analizar y dar una respuesta negativa o positiva.
La lectura es que la realidad es que probablemente ese cargo sea una salida ‘digna’ para Armando con el objeto de no finiquitarlo al ciento por ciento de su liquidación por los años que estuvo al frente del arbitraje mexicano situación que en el gremio consideran lamentable.
Hasta el momento la información que corre en los pasillos de la Federación Mexicana de Futbol es que Archundia tiene a más tardar dos días para resolver la situación que de acuerdo a allegados suyos no está tomado al ciento por ciento porque tiene que ver cuestiones económicas y familiares que deberá meditar en su entorno.
Es un hecho que la decisión de que se iba estaba tomado, pero el ‘nuevo’ ofrecimiento ha arrojado que todavía haya un atisbo de posibilidades de mantenerse en el arbitraje.
Veremos cómo pasan las próximas horas y aunque todo indica que Archundia dejará la Comisión el misterio estará en derredor sobre si el ofrecimiento es una pantalla para obligarlo a renunciar o bien realmente aprovechar sus cualidades y experiencia que es de mucha valía para un arbitraje que nuevamente no sería dirigido por un ex colegiado sino por gente administrativa que tiene la esperanza de dar un golpe en la mesa de autoridad y cambiar de una vez por todas el rumbo de un gremio que año con año suma problemas y pocas certezas.