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Trabajar en la decencia no en la defensa

Columna Gerardo Velázquez 06-10-2016

No se trata de definir si es un grito homofóbico o no lo es, como tampoco se trata de defender un acto tan grotesco como lo es el ‘Eeeeh Puuuuttttooooooooo’.  Desde hace meses consignamos el hecho que se había salido de control federativo y lo que resultó ser una acción hasta chistosa, ahora es un serio y real problema.

Erradicar el grito no se dará defendiéndolo como un acto que mal entiende la FIFA por la traducción literal del español al inglés como señaló Guillermo Cantú. Es un acto horripilante que debe ser entendido por las autoridades, pero no por el temor a que sean sancionados a jugar partidos a puerta cerrada o vetado un estadio, o bien por multas y más multas. Se debe erradicar porque está mal que exista y si son los reglamentos de la FIFA los que impiden este tipo de situaciones en los estadios, pues entonces a respetarlo y no tratar de burlar a la autoridad.

Cuando conviene se va a FIFA a explicar pero cuando no conviene ni quién haga nada. Sería muy bueno que en la defensa del grito de ‘puuuutttttoooooo’ también incluyeran el atropello jurídico que tiene la FIFA al no permitir a un futbolista acudir a un tribunal ordinario porque si lo hace será desafiliado. Claro, en esos temas que les convienen a los socios del futbol ni quién se meta. No actuar con doble moral sería un buen paso para encontrar soluciones.

El ejemplo para la erradicación del ‘puuuutttttoooooo’ debe venir desde la propia Liga MX y trabajar disciplinariamente para quienes lo cometan sean sancionados con severidad. A quienes les parece un acto cultural y gracioso deben entender que es una vulgaridad, un hecho grotesco que no puede permitirse en el deporte. No entraré en el tema si es o no homofóbico, eso es lo de menos. Así que en el estadio que se escuche el grito que sea sancionado con un partido a puerta cerrada, a la siguiente ocasión que se escuche que le retiren puntos al equipo local. Si hay reiteración, expulsar al público que lo está emitiendo en la tribuna y no volver dejar entrar a un estadio de México. A grandes males, grandes soluciones. Pero tampoco se atreverán hacerlo y el público se seguirá pitorreando de la Femexfut y a estadio donde se presente la Selección Mexicana, de Baja California a Yucatán o de Texas a Alaska, seguirán escuchando el grito en cuestión.

La Femexfut no es un órgano educativo, pero sí debe tener una labor social impactante por su importancia ante los millones de seguidores que tiene este deporte en México. Es un problema de educación pero también de solapar a quienes lo hacen. A nadie le gusta que le griten puto, mucho menos puta y mucho menos a alguien cercano a nuestra familia. Estoy de acuerdo que no por gritarle a alguien puto te refieres a que es homosexual, pero que es una falta alarmante de educación lo es, como también lo es mentarle la madre al árbitro y nadie dice nada al respecto porque la doble moral de la FIFA no lo castiga. Pero de que es incorrecto, es incorrecto y nadie puede estar en desacuerdo con eso. Se deben trabajar los valores en el futbol, son ellos, un ejemplo para los niños, jóvenes y adultos. Para quienes tienen poder adquisitivo y para quienes no lo tienen, el futbol está en todos lados, en todas las generaciones y en todos los extractos sociales del País, deben trabajar en la decencia antes de en la defensa.

Trabajar en el interior, reconocer los problemas que muchas veces se esconden como los brotes de racismo en las tribunas de algunos estadios de México y que también por miedo al castigo se ocultan. Jorge Vergara nos comentaba hace algunos días en entrevista que quienes cometan actos de racismo en su estadio no los volvería a dejar entrar, vetados de por vida de las instalaciones. Ojalá así fueran todos los directivos y aceptaran que a grandes problemas, grandes soluciones.