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¿Y si pagan por objetivos?

Columna Gerardo Velázquez de León 13-09-2016

Rendirse como lo hizo el Cruz Azul contra América, en cualquier equipo serio de futbol, tendría consecuencias inmediatas: intentar hacer algo distinto por parte de sus dueños, un revulsivo para que una plantilla con un valor de casi 40 millones de dólares responda, muestre amor propio, vergüenza deportiva.  

Mantener a Tomás Boy no es el problema, los 19 años sin títulos no son responsabilidad del entrenador en turno, son de un cuerpo directivo que tiene pavor a cambiar, a salirse de un esquema tan tradicional y poco efectivo que demuestra que es un rotundo fracaso; se suman años y años haciendo el ridículo. No ganan nada y sólo han aportado con un deplorable verbo a la historia del futbol mexicano: 'cruzazulear'. Si no puede Guillermo Álvarez sacar de esta profunda crisis a su equipo, que sea entonces Robin, su hijo, quien tome el control oficial. 

El mito del control de Carlos Hurtado tampoco es el mal de raíz. Tan fácil sería despedirlo, porque más allá de que la imagen de Cruz Azul lo ayude, le afecta considerablemente que sigan arrastrando fracasos. Un promotor que lleva a tanto jugador que no gana nada, tarde o temprano se verá afectado en su imagen. 

Teorías y más teorías alrededor de este estancamiento de Cruz Azul. Han atacado algunas, pero siempre se las arreglan para encontrar una nueva forma de fracasar. Una de esas teorías es la de lo bien que tratan a los jugadores, prácticamente al grado de tratarlos como reyes sin que les hayan dado resultados.

La solución que han propuesto es que se les pague por objetivos, que no tengan un sueldo fijo y que el dinero que obtengan por parte de la institución sea cada vez que logran uno o tres puntos. Eso también sería para los entrenadores que lleguen y además marcaría un enorme precedente en el futbol mexicano, en donde existen muchos futbolistas y técnicos acomodados, quienes una vez que consiguen la renovación de contrato o sienten que están seguros en un equipo, no tienen el rendimiento por el que los firmaron.

Si empatan, cobrarán una cantidad a la semana; si ganan, otra y mejor, pero si pierden, no cobrarán ningún centavo. Si la directiva del Cruz Azul pusiera esto sobre la mesa, los futbolistas y técnicos sabrían lo que se juegan, que es el sustento de su casa, que ahora tienen tan seguro que parece que a muchos no les importa lo que suceda con este equipo, que torneo a torneo muere en sus posibilidades de volver a salir campeón y ahora hasta se podría meter en problemas en la tabla porcentual.

Por lo menos intentarían algo distinto que les puede mover hacia el desarrollo deportivo inmediato. Hay ya algunos equipos que intentan negociar así con entrenadores a quienes les proponen no cobrar hasta que califiques a la Liguilla o bien, no te llevas nada a la cuenta bancaria. Claro que es un riesgo y hasta fuera de ética, pero ante tal crisis de resultados, intentarlo podría ser una solución.

'Cruzazulear' es un término que liga a la mediocridad, a la oscuridad, al estancamiento. Para que no se vuelva a escuchar esa lamentable palabra, deben ganar la Liga ya, no hay oportunidad de nada más si quieren lavar la imagen. Gerardo Martino puede ser la siguiente víctima de los azules, solamente que el argentino quiere iniciar el proyecto, pero para qué hacerlo así, si siguen en el mundo de la 'cruzazuleada'.