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Opinión

Alejandro Molina Bortoni

Experto en psicología y desarrollo humano que trabajó con la Selección Mexicana durante el proceso de Ricardo La Volpe. Molina llevará los lectores todo lo relacionado a la psicología y el deporte.

Cambiar de camiseta

2021-08-19 | ALEJANDRO MOLINA
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Lionel Messi comenzó a jugar con el Barcelona a sus 14 años en las Ligas inferiores, y tras 20 años de sudar la camiseta, cambia de equipo, se integra ahora al Paris Saint-Germain.

Ha habido múltiples opiniones de analistas y seguidores sobre esta situación, sobre temas de dinero, fidelidad, compromiso, ambición, reflexiones de si se hubiera podido hacer algo para que terminara su carrera con el club catalán. Exploremos ahora la perspectiva psicológica de cambiar de camiseta.

Cuando se es un jugador profesional, pese a la pasión y el cariño que se le pueda tener a un club, es imperativo ser capaz de manejar las emociones y los apegos, para poder cambiar de camiseta.

Esta situación se ve frecuentemente en lo que ocurre con los profesionistas que cambian de trabajo y, después de colaborar por mucho tiempo con una marca, entran a trabajar, inclusive, con la marca rival. Para cuidar este tipo de situaciones, a muchos ejecutivos se les pide firmar una cláusula a su salida conocida como “non compete”. Con este acuerdo la persona asume la obligación de no competir en un cierto mercado con otra organización.

También hay un factor de ética y respeto a las estrategias conocidas o a información confidencial que podrían usarse desde otra empresa por lo que se busca llegar a estos arreglos. A mi parecer, esto no aplica en el deporte, pero lo que sí se viven, son muchas emociones de tristeza, coraje, traición y hasta podría recibirse cierto chantaje emocional por parte de los seguidores o de los compañeros de equipo.

Me parece que la prioridad en la toma de decisiones de un cambio de camisetas, es el proyecto de vida de cada persona y su familia. No es un tema de fidelidad por sí mismo, es también un tema de visión de futuro. Se escucha fuerte, pero en realidad, las organizaciones humanas no siempre son justas, a veces ya no pueden sostener lo ofrecido o, experimentan cambios en los que nuestra pertenencia ya no es necesaria o conveniente.

La clave radica en el manejo del balance entre la gratitud con el equipo que se deja y compromiso con el que se llega. En ocasiones, las personas que van incrementando resentimientos con otras organizaciones, experimentan más dificultad para establecer compromiso con las nuevas, para no generar un apego tan fuerte y volver a experimentar el sufrimiento de la salida.

Para poder hacer más efectivo el cambio de camiseta en lo emocional, requerimos entonces esa mezcla de gratitud y respeto por lo que se recibió. Esto se ve en los jugadores en el sencillo ritual en el que no festejan los goles a los equipos a los que pertenecieron. Otros, más resentidos, harían fiesta y burla con una actitud clara de revancha. Esto se puede ver cuando la salida del equipo es con resentimiento o con coraje, por ejemplo, como cuando te corren de un trabajo en el que estabas comprometido y dando lo mejor de ti. Es importante poder procesar el pasado para actuar con profesionalismo en el nuevo equipo. Asimismo, para poder sudar la camiseta con el mismo espíritu que en el club anterior.

Estimados lectores, estemos abiertos al cambio de camiseta, a procesar el pasado con gratitud y respeto como hemos dicho, para irnos en paz y poder restablecernos en el nuevo proyecto dando lo mejor de nosotros.

Deseo que Messi siga haciendo historia y que este cambio traiga buenas cosas para él y su familia.

“Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito”.

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