Salas, por su parte, continuó su camino hacia los vestuarios sin dar declaraciones, aunque su gesto rápidamente se viralizó en redes sociales, donde las opiniones se dividieron entre quienes criticaron su falta de control y quienes justificaron su reacción ante la burla.

Hasta el momento, el club no ha emitido un comunicado oficial sobre lo sucedido ni se ha informado si habrá sanciones internas para el jugador. Sin embargo, fuentes cercanas al plantel señalaron que el ambiente en el vestuario fue de frustración y tensión tras el resultado en el Superclásico.

El episodio pone un cierre amargo a una noche que ya había sido complicada para River, superado futbolísticamente por Boca en uno de los partidos más esperados del año. La derrota en La Bombonera caló hondo y dejó a varios jugadores visiblemente afectados, sumando ahora un nuevo capítulo de polémica a la rivalidad más intensa del futbol argentino.