La tensión estalló en Elland Road luego de que el Manchester United rescatara el empate ante el Leeds. El técnico Rúben Amorim mostró su faceta más explosiva al cuestionar su continuidad debido a las limitaciones impuestas. El estratega luso reclamó un cambio profundo en su estatus dentro de la jerarquía del club tras el resultado.

¿Qué dijo Amorim tras empate del United ante Leeds?
"Basta ya. Vine aquí para ser el manager del Manchester United... no para ser el entrenador en jefe", sentenció el portugués ante los medios. El profesional buscó imponer su sello desde su arribo a la institución, pero los desacuerdos respecto a las contrataciones fracturaron la relación. Amorim insistió en que su contratación incluía facultades plenas.
El timonel respondió con dureza a los cuestionamientos tácticos realizados por el histórico Gary Neville en días pasados. "Si la gente no puede soportar las críticas, tenemos que cambiar de club", sugirió el técnico de forma tajante.

Amorim no se rinde
A pesar de las turbulencias, el cuadro de los Diablos Rojos logró escalar hasta la quinta ubicación de la Premier League. El plantel ahora depende de otros resultados en la jornada dominical para sostener sus aspiraciones europeas.
"No voy a renunciar. Haré mi trabajo hasta que venga otro a sustituirme", aclaró el portugués durante la comparecencia. El director técnico rechazó cualquier posibilidad de abandono voluntario antes de que expire su vínculo contractual. Su mensaje buscó marcar una línea divisoria clara entre su labor y las presiones externas que recibe.
Amorim destacó que su objetivo primordial consiste en gestionar cada área deportiva, con el departamento de ojeadores incluido. "Solo quiero decir que voy a ser el director de este equipo, no solo el entrenador", recalcó con firmeza.
El estratega reiteró que su nombre debe ser respetado con la misma jerarquía que otros técnicos de renombre mundial. "Sé que mi nombre no es Tuchel, no es Conte, no es Mourinho, pero soy el manager", afirmó el luso. Su intervención dejó un ambiente de incertidumbre sobre el futuro del ambicioso proyecto a largo plazo.
La afición del Manchester United observa con recelo una nueva crisis institucional que amenaza con desestabilizar al equipo. El club requiere unidad para afrontar los desafíos venideros en un calendario que no concede tregua.





