El arranque del Clausura 2026 ha sido un calvario para el Club América. Tras empatar sin goles ante Pachuca, las Águilas hilaron su tercer partido consecutivo sin marcar gol, sumergiéndose en una preocupante crisis deportiva. Sin embargo, lo que acaparó los reflectores este fin de semana no solo fue la falta de contundencia, sino la explosiva reacción de André Jardine, quien parece haber olvidado el discurso de "no victimización" que pregonaba hace apenas unos meses.

"Nuestro ADN no es estar llorando"
La memoria de las redes sociales no perdona. En febrero de 2025, tras una derrota ante el mismo Pachuca, Jardine se mostró tajante ante los señalamientos de Salomón Rondón sobre un supuesto favoritismo arbitral hacia los de Coapa. En aquel entonces, el estratega brasileño defendió con orgullo la filosofía del club.
"Ahorita te podría decir 50 errores arbitrales contra el América, pero nuestro ADN no es estar llorando o hablando. A mucha gente le interesa comentar esas jugadas con duda en las que el árbitro va por el lado del América", declaró Jardine en 2025.
Hoy, 11 meses después, el "ADN" parece haber mutado. Tras el arbitraje de Luis Enrique Santander este domingo, el técnico azulcrema utilizó la conferencia de prensa para arremeter contra el cuerpo arbitral, contradiciendo directamente sus palabras pasadas.

La polémica en el Estadio Hidalgo
Visiblemente molesto, Jardine no ocultó su frustración por las decisiones que, a su juicio, perjudicaron al equipo en Pachuca:
"Seré breve, otra vez un error importante, no queremos ser beneficiados", señaló el DT.
"Tal vez alguien del club quiera manifestarse arriba de mí, es siempre importante escuchar a nuestros jefes".
Esta postura provocó una lluvia de críticas en redes, donde los aficionados le recordaron su propia frase sobre no "llorar" ante los micrófonos cuando los resultados no acompañan.
Esteban Solari llama "hablador y llorón" a Jardine
La tensión no se limitó a las declaraciones post-partido. Durante el encuentro, el entrenador de los Tuzos, Esteban Solari, aprovechó los constantes reclamos de Jardine para encender la mecha.
Con señas visibles de "hablador y llorón", Solari confrontó al brasileño, lo que derivó en un acalorado intercambio de palabras en la zona de bancas. Aunque el incidente no pasó a mayores tras la intervención de los cuerpos técnicos, la imagen de un Jardine desencajado y quejumbroso quedó marcada como el símbolo de la desesperación que vive el nido en este inicio de torneo.





