Chivas entra en una fase determinante del torneo en la que deberá demostrar su capacidad para competir lejos del Estadio Akron, una de sus principales fortalezas. El conjunto rojiblanco permanecerá 29 días sin jugar como local, consecuencia del parón de la Liga MX por los compromisos de la Selección Mexicana y de un calendario que lo obliga a disputar dos jornadas consecutivas fuera de Guadalajara.
El esperado regreso al Akron se dará hasta la segunda semana de febrero, cuando el Rebaño Sagrado vuelva a sentir el respaldo de su afición en un escenario inmejorable: el Clásico Nacional frente al América, uno de los encuentros más trascendentes del campeonato.

La fortaleza de Chivas en casa ha sido un factor clave. Desde el torneo pasado, el equipo acumula siete partidos sin derrota como local, con seis triunfos y un empate, registros que evidencian la solidez que ha construido frente a su gente y que le han permitido mantenerse en la pelea por los primeros puestos de la tabla.
Sin embargo, el desafío inmediato será sostener ese nivel en condición de visitante, una asignatura pendiente en el actual semestre. Antes de regresar a casa, Guadalajara deberá enfrentar dos salidas complejas ante rivales que suelen complicarle los resultados.

La primera escala será San Luis, donde el Rebaño visitará el Estadio Alfonso Lastras, un inmueble en el que sumar puntos ha sido históricamente complicado. Posteriormente, Chivas viajará a Mazatlán para medirse en el Estadio El Encanto, una sede que, pese a su corta historia, ha representado duelos cerrados y de poco margen para los rojiblancos.
Tras cumplir con estos compromisos, el Guadalajara volverá al Estadio Akron el sábado 14 de febrero para disputar el Clásico Nacional ante América, un duelo que podría marcar un punto de inflexión en el torneo. Después de ese encuentro, el calendario se mantendrá exigente con enfrentamientos ante Cruz Azul, Toluca y el Clásico Tapatío frente al Atlas, en una etapa clave para definir el rumbo del campeonato.





