Alysa Liu deslumbra para el primer oro olímpico de EEUU en patinaje artístico femenino en 24 años
Alysa Liu acababa de ejecutar un programa libre olímpico casi impecable la noche del jueves, uno que dejó a un público abarrotado dentro de la Milano Ice Skating Arena de pie y rugiendo, cuando una cámara de televisión se acercó a la estrella estadounidense mientras se dirigía a salir del hielo en los Juegos Olímpicos de Invierno Milan-Cortina 2026.
La joven de 20 años, proveniente de la región de la Bahía de San Francisco, que se alejó del deporte antes de encontrar el camino de regreso —y de encontrarse a sí misma en el proceso—, le dio a Estados Unidos su primera medalla de oro en patinaje artístico femenino en 24 años. Terminó con 226,79 puntos para superar a las ponesas Kaori Sakamoto y Ami Nakai en los Juegos de Milán Cortina.
"Creo que mi historia es más importante que cualquier otra cosa para mí", manifestó Liu, con el piercing del frenillo brillando a la luz mientras sonreía, "y eso es lo que voy a atesorar, y este viaje ha sido increíble, y mi vida simplemente ha sido... no tengo quejas".
En el momento en que se leyó la puntuación de Nakai tras el último programa de la noche, su compatriota Amber Glenn saltó al área de "kiss-and-cry" y levantó la mano de Liu en señal de triunfo. Liu, con timidez, se giró y aplaudió a Nakai, de 17 años, quien corrió hacia ella y la abrazó.
Fue la primera medalla de oro individual para una mujer estadounidense desde 2002, cuando Sarah Hughes se subió a lo más alto del podio en Salt Lake City, y fue el segundo oro para Liu en los Juegos de Milán-Cortina. Ella y Glenn también se colgaron el oro por equipos.
"Su historia de dar un paso atrás, de salud mental, creo que realmente demuestra que nunca sabes cuál va a ser el camino hacia el éxito", comentó Glenn, quien terminó quinta. "De verdad espero que eso llegue a la comunidad del patinaje, que está bien tomarse tiempo".
Fue una plata agridulce para Sakamoto, la tricampeona mundial, que tiene la intención de retirarse después de esta temporada. Una de las patinadoras artísticas más populares de su generación ganó el bronce hace cuatro años en Beijing y tenía el oro como objetivo.
La más reciente medalla de oro de Liu, mientras tanto, encajó a la perfección con su brillante atuendo de lentejuelas doradas; solo destacaba la cinta azul. Y parecía el complemento perfecto de las franjas doradas que recorren su cabello castaño oscuro, pensadas para asemejarse a los anillos de crecimiento de un árbol.
Liu, que el año pasado conquistó el primer título mundial para una mujer estadounidense desde 2006, estuvo perfecta desde su triple flip de apertura hasta su secuencia de combinaciones final. Cuando se desvanecieron los últimos compases de la versión de Donna Summer de "MacArthur Park", y el rugido de los aficionados llenó el vacío.
Liu hizo un gesto despreocupado al sacudir su coleta, como si dijera: "¿Y qué?". Sus entrenadores, Phillip DiGuglielmo y Massimo Scali, fueron un poco más efusivos. Levantaron los puños al aire, se dieron un gran abrazo y luego fueron a saludar a su alumna estrella cuando salió del hielo para esperar su puntuación.
La puntuación que, al final, le daría un título olímpico y pondría fin a una larga sequía para las mujeres de Estados Unidos. "No necesito esto", dijo Liu sobre la medalla de oro que colgaba de su cuello, "pero lo que necesitaba era el escenario, y lo conseguí. Así que todo estuvo bien, pasara lo que pasara. Quiero decir, si me hubiera caído en cada salto, igual estaría usando este vestido. Así que todo está bien".