El Bayern de Múnich continúa marcando el pulso de la Bundesliga y confirma jornada tras jornada su condición de dominador absoluto. En esta ocasión, el líder del campeonato ofreció una exhibición contundente en el Red Bull Arena, donde terminó imponiéndose por 1-5 frente a un Leipzig que mostró orden e intensidad, pero que acabó superado por el peso colectivo y la pegada del cuadro bávaro.
El resultado no solo reforzó la imbatibilidad del conjunto dirigido por Vincent Kompany en la máxima categoría alemana, sino que también amplió la distancia en la cima de la clasificación. Con once unidades de ventaja respecto al Borussia Dortmund, el panorama del torneo empieza a teñirse de un color que se repite cada fin de semana.

Leipzig compite, pero no concreta
Durante la primera mitad, el guion fue distinto al que reflejaría el marcador final. El elenco sajón asumió la iniciativa, presionó alto y obligó a Manuel Neuer a multiplicarse bajo los tres palos. Las aproximaciones locales fueron constantes y terminaron encontrando premio justo antes del descanso, cuando Rômulo logró abrir el tanteador tras una acción bien elaborada.
En ese tramo inicial, el Bayern mostró una versión contenida, lejos de su habitual voracidad ofensiva. La ausencia de Jamal Musiala en el once titular, tras medio año fuera por una fractura de peroné sufrida en el Mundial de Clubes ante el PSG, se notó en la fluidez del juego. Con Karl como alternativa desde el arranque, los visitantes no lograron imponer su ritmo.
Timo Werner, activo en ataque, dejó escapar varias oportunidades claras y expresó su frustración ante la solidez del arquero rival. Las llegadas del Leipzig chocaron una y otra vez con el muro que levantó Neuer, evitando que la ventaja fuera mayor al llegar al entretiempo.

Olise cambia el rumbo y llega la goleada
Tras el descanso, Kompany movió piezas y encontró la respuesta inmediata. La entrada de Michael Olise transformó por completo el desarrollo del encuentro. Apenas reiniciado el partido, Serge Gnabry igualó las acciones y encendió a un Bayern que ya no soltó el control del balón ni del marcador.
En apenas 21 minutos, el atacante francés se convirtió en el eje de la remontada. Su influencia fue total: asistió a Harry Kane, Jonathan Tah y Aleksandar Pavlovic en una secuencia demoledora que desarmó cualquier intento de reacción local. La superioridad visitante se volvió abrumadora.

El broche de oro llegó con el quinto tanto, obra del propio Olise, quien aprovechó un pase preciso de Musiala. El regreso del mediapunta alemán, aunque en los minutos finales, añadió un componente simbólico a una noche perfecta para el vigente campeón.
Con esta victoria, el Bayern reafirma su candidatura al título y envía un mensaje claro al resto de la liga. Invicto, sólido y con variantes de sobra, el equipo muniqués sigue avanzando firme en una Bundesliga que parece rendirse, cada vez más temprano, a su hegemonía.

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