¿Mundial 2026 ayudará al crecimiento de México? Esto dicen especialistas
La Copa Mundial de la FIFA 2026, que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá, genera expectativas sobre un posible impulso económico para el país. Sin embargo, especialistas advierten que su impacto en el crecimiento económico nacional podría ser limitado.
De acuerdo con analistas financieros, el torneo tendrá efectos positivos en algunos sectores como turismo y servicios, pero no será suficiente para impulsar de manera significativa la economía mexicana ni modificar su ritmo de crecimiento.
Especialistas prevén impacto económico “pequeño”
Especialistas consideran que el impacto del torneo en la economía nacional será relativamente pequeño.
Gabriel Casillas, economista en jefe para América Latina de Barclays, explicó que el evento tendrá una “contribución pequeña” al desempeño económico del país.
El analista señaló que, aunque se espera un aumento en la llegada de turistas durante el torneo, este efecto no será determinante, ya que México ya registra una tendencia creciente en el número de visitantes internacionales.
Además, el Mundial de 2026 será compartido entre tres países, lo que significa que el impacto económico se distribuirá entre las sedes de Norteamérica.
Efectos en precios y turismo serían temporales
De acuerdo con los especialistas, el efecto económico del torneo se concentrará principalmente en sectores relacionados con el turismo y los servicios, como:
Hoteles
Restaurantes
Transporte aéreo
Servicios turísticos
También se espera que el impacto en los precios sea temporal y limitado, principalmente durante los meses en que se realice el torneo.
Casillas explicó que el posible aumento en precios se daría solo en algunos sectores y durante un periodo corto, principalmente entre junio y julio, cuando se dispute la Copa del Mundo.
Infraestructura y gasto público, factores que limitan el impacto
Otro elemento que reduce el efecto económico del Mundial es que México no ha realizado grandes inversiones en nueva infraestructura para el evento, a diferencia de otros países anfitriones en el pasado.
Esto significa que el torneo tampoco generará una presión importante en las finanzas públicas ni dejará una “resaca fiscal”, como ocurrió en otras sedes mundialistas donde se construyeron grandes obras para el evento, como el caso de Brasil en 2014.
Además, el impacto territorial será acotado, ya que los partidos en México se realizarán únicamente en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.