¿Quién era Ali Jamenei? El hombre que concentró el poder absoluto en Irán durante décadas
Alí Hoseiní Jamenei —también conocido como Ali Khamenei— fue la máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica de Irán durante más de tres décadas, desde su nombramiento como Líder Supremo en 1989 hasta su fallecimiento en 2026. Esta figura histórica centralizó en su cargo el poder sobre el gobierno, las fuerzas armadas y las principales decisiones estratégicas del país.
Jamenei nació en 1939 en Mashhad, una de las ciudades más importantes del país, y profesó el islam chiíta desde muy joven. Tras intervenir activamente en la oposición al régimen del sha y en la revolución iraní de 1979, ascendió primero como presidente de Irán entre 1981 y 1989 antes de ser elegido Líder Supremo por la Asamblea de Expertos tras la muerte de Ruhollah Jomeiní, el fundador de la República Islámica.
Como Líder Supremo, Jamenei concentró el control sobre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, así como sobre el ejército y la Guardia Revolucionaria Islámica, lo que lo convirtió en la autoridad política más poderosa de Irán y en uno de los actores más influyentes del Medio Oriente.
Jamenei también tenía la última palabra en políticas clave relacionadas con la economía, el programa nuclear iraní, la política exterior y la seguridad nacional, y supervisó una estructura estatal rígida que evaluaba incluso la elegibilidad de candidatos políticos y funcionarios de alto nivel a través del Consejo de Guardianes.
Durante su mandato, se mantuvo firme en su oposición a Estados Unidos e Israel, apoyando redes de aliados regionales como Hezbollah en Líbano y otros grupos dentro de lo que Irán define como el “eje de resistencia”. Esta postura contribuyó a tensiones persistentes en la región, sanciones internacionales y una política exterior caracterizada por confrontaciones militares y diplomáticas.
¿Qué rol desempeñó Jamenei en la política interna de Irán?
En lo interno, Jamenei enfrentó protestas masivas y demandas de cambio, incluida una ola de manifestaciones entre 2022 y 2026 que desafiaron su autoridad y la estructura teocrática del país. Sus gobernantes fueron criticados por la represión de disidentes, restringir libertades civiles y aplicar políticas que generaron descontento social.
La puesta en marcha de estas manifestaciones reflejaba tensiones profundas entre sectores de la sociedad iraní —especialmente jóvenes y activistas por derechos humanos— y el establishment clerical al que Jamenei representaba, en un contexto de crisis económica y aislamiento internacional.
Se vienen semanas duras para el mundo. Irán 🇮🇷iza la BANDERA ROJA sobre la mezquita Jamkaran en Qom como símbolo chiita de venganza por la muerte de Jamenei. pic.twitter.com/mEN1lLRM5C
— Carlos Montero (@CMonteroOficial) March 1, 2026
Su legado permanece como uno de los más complejos del Medio Oriente contemporáneo: para algunos, un guardián de la identidad religiosa y soberanía nacional; para otros, un símbolo de autoritarismo y exclusión política en un Irán dividido entre tradición y demandas de cambio social.