El día que el cártel de El Mencho atacó a Omar García Harfuch en la CDMX
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización criminal que lideró Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue responsable de uno de los atentados más notorios contra un alto funcionario de seguridad en México. El ataque armado contra Omar García Harfuch, actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, ocurrió cuando este se desempeñaba como titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC-CDMX).
Aquel hecho se registró el 26 de junio de 2020 en la exclusiva zona de Lomas de Chapultepec, al cruce de Paseo de la Reforma y Monte Blanco, cuando un comando armado abrió fuego contra el convoy en el que viajaba Harfuch, según informes periodísticos y oficiales.
Durante el atentado, los sicarios del CJNG utilizaron armas largas de alto poder y granadas, lo que provocó un intenso tiroteo en plena capital del país. La camioneta donde viajaba el funcionario recibió más de 400 impactos de bala, detallaron reportes de medios que revisaron evidencia y registros de la escena.
El saldo inicial de este ataque fue de tres personas fallecidas y varios heridos, entre ellos, el propio Harfuch, quien resultó lesionado en el brazo, la clavícula y la rodilla, aunque logró sobrevivir y fue trasladado a un hospital para recibir atención médica especializada.
¿Qué motivó el atentado y cómo respondió la justicia?
El ataque contra García Harfuch fue atribuido por autoridades y por investigaciones periodísticas al CJNG, bajo el liderazgo de “El Mencho”. Este suceso se interpretó como una represalia directa a la lucha contra el crimen organizado, así como un intento de desestabilizar a las fuerzas de seguridad de la capital.
Años después, en marzo de 2024, un tribunal de la Ciudad de México condenó a 12 integrantes del CJNG a un total de 316 años de prisión por su participación en este atentado, reflejando la magnitud del ataque y la respuesta judicial frente a este tipo de violencia.
Este atentado marcó un antes y un después en la percepción de la seguridad pública en México, al demostrar la capacidad operativa y la disposición del CJNG para atacar a altos mandos policiales incluso en pleno corazón de la Ciudad de México.
Además, el ataque fue interpretado como un claro ejemplo de la violencia extrema que caracteriza a organizaciones criminales como el CJNG, que han sido señaladas por diversos gobiernos tanto en México como en Estados Unidos por su participación en el tráfico de drogas, armas y otros delitos graves.
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