¿Onda de calor o canícula? Así se distinguen los fenómenos de calor que afectan a México
Con la llegada de las altas temperaturas en diversas regiones de México, surge la duda recurrente: ¿qué diferencia una onda de calor de la canícula? Aunque ambos se asocian con ambientes cálidos, son fenómenos distintos con causas, duración e implicaciones propias, según especialistas y datos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).
¿Qué es una onda de calor y en qué se distingue de la canícula?
Una onda de calor se define como un periodo en el que las temperaturas superan los valores normales de una región durante varios días consecutivos o incluso semanas. Esto sucede generalmente cuando un sistema de alta presión atmosférica atrapa el calor cerca de la superficie, limitando la formación de nubes y provocando un aumento sostenido del termómetro.
Este fenómeno no está ligado a una estación específica y puede presentarse en distintas épocas del año, aunque es más frecuente en primavera y verano. Puede derivar en temperaturas superiores a los 45 °C en algunas zonas del norte y sureste del país, con efectos directos sobre la salud, como golpe de calor, deshidratación o complicaciones respiratorias, especialmente entre grupos vulnerables como niños o adultos mayores.
¿Qué es la canícula y cómo se manifiesta en México?
La canícula, por su parte, es un fenómeno climático dentro de la temporada de verano que se caracteriza principalmente por una marcada disminución de lluvias y cielos despejados durante varias semanas, normalmente entre julio y agosto.
No se define por un rango exacto de temperaturas o por una duración determinada, aunque suele extenderse hasta aproximadamente 40 días. Aunque también se registran incrementos en la sensación térmica y días calurosos, su rasgo distintivo es la ausencia de precipitaciones dentro de la temporada de lluvias.
¿Cómo impactan estas condiciones en la vida diaria?
Tanto la onda de calor como la canícula pueden elevar la sensación térmica de manera significativa, pero sus efectos pueden variar:
Onda de calor: ocurre de forma más puntual y puede generar calor extremo por varios días seguidos, con un impacto inmediato en la salud pública y en servicios como electricidad y agua potable.
Canícula: se produce dentro de la temporada de lluvias mediante periodos prolongados de lluvia escasa y calor sostenido, lo que puede generar estrés hídrico y afectar actividades agrícolas y ganaderas.
En ambos casos, las autoridades recomiendan hidratarse adecuadamente, protegerse del sol, especialmente en horas centrales del día, y prestar atención a síntomas de agotamiento por calor.