¿Por qué febrero tiene 28 días? Aquí te explicamos
Febrero es el mes más corto del calendario con 28 días —y 29 en año bisiesto—, pero su duración no es casualidad. La explicación se remonta a la Antigua Roma y a las reformas que dieron origen al calendario que usamos actualmente.
El calendario romano y el mes “olvidado”
El primer calendario romano, atribuido al rey Rómulo, tenía únicamente 10 meses y 304 días. El año comenzaba en marzo y el invierno ni siquiera estaba dividido en meses.
Más tarde, el rey Numa Pompilio reorganizó el calendario alrededor del año 713 a.C. Añadió enero y febrero para completar un ciclo más cercano al año lunar (355 días). Sin embargo, para equilibrar el calendario, uno de los meses debía ser más corto, y febrero fue el elegido.
Además, febrero estaba vinculado a rituales de purificación llamados Februa, de donde proviene su nombre. Era considerado un mes asociado al cierre y la limpieza espiritual antes de iniciar el nuevo ciclo anual en marzo.
La reforma de Julio César y el año bisiesto
Con el paso del tiempo, el calendario romano se desfasó respecto al año solar. En el 46 a.C., el emperador Julio César implementó el calendario juliano, asesorado por astrónomos.
Este nuevo sistema estableció un año de 365 días con un día adicional cada cuatro años para compensar las casi seis horas extra que tarda la Tierra en dar la vuelta al Sol. Así nació el año bisiesto, en el que febrero tiene 29 días.
Aunque otros meses se ajustaron a 30 o 31 días, febrero conservó su duración reducida.
El calendario actual: la reforma gregoriana
En 1582, el papa Gregorio XIII impulsó una nueva modificación para corregir un pequeño desfase acumulado por el calendario juliano. Así surgió el calendario gregoriano, el sistema que utilizamos hoy en la mayor parte del mundo.
El ajuste mantuvo la regla del año bisiesto, pero estableció una excepción: los años que terminan en “00” solo son bisiestos si son divisibles entre 400 (como el año 2000, pero no 1900).
¿Entonces por qué no se cambió febrero?
Aunque pudo redistribuirse el número de días entre los meses, febrero ya estaba históricamente consolidado como el mes más corto. Las reformas posteriores priorizaron la precisión astronómica sobre la uniformidad en la duración mensual.
En resumen, febrero tiene 28 días por una combinación de tradición romana, decisiones políticas y ajustes científicos que han evolucionado durante más de dos mil años.
Y aunque sea el mes más breve, cada cuatro años nos regala un día extra que recuerda que el tiempo, incluso en el calendario, también necesita ajustes.
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