¿Procrastinas sin darte cuenta? Estos son los tres tipos según la UNAM
La procrastinación no es simplemente "dejas las cosas para después": es un fenómeno psicológico ligado a la regulación emocional, que impulsa a posponer tareas importantes a favor de actividades más placenteras o menos estresantes, aunque sepamos que esto puede perjudicar nuestro rendimiento y salud mental.
A diferencia del descanso, que al terminar nos deja tranquilidad, la procrastinación mantiene una sensación persistente de obligación pendiente y culpa.
¿Cuáles son los tres tipos de procrastinación que identifica la UNAM?
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala que este hábito puede clasificarse en tres perfiles clave, que permiten entender mejor por qué aplazamos tareas:
1. Procrastinación por evasión
Surge del miedo al fracaso. Quienes procrastinan por evasión evitan comenzar una tarea porque temen no cumplir con sus propios estándares o ser juzgados negativamente.
2. Procrastinación por activación
Aquí, la persona pospone la actividad hasta sentir presión extrema. La tensión del plazo límite actúa como disparador para finalmente iniciar la tarea.
3. Procrastinación por indecisión
Esta forma se caracteriza por la duda excesiva sobre cómo o cuándo empezar, lo que bloquea la acción desde el principio.
¿Cómo saber que estás procrastinando?
La procrastinación puede manifestarse con pensamientos como "todavía tengo tiempo", "primero hago otra cosa" o con la búsqueda de alivio emocional inmediato haciendo actividades secundarias como revisar el celular o ver series. Estas conductas disminuyen temporalmente el malestar, pero refuerzan el ciclo de postergación.
Asimismo, este patrón se asocia con un aumento de estrés, ansiedad y sentimientos de culpa, lo que afecta tanto el rendimiento académico como la salud mental general.