Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora! Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora!

VIDEO / NEUROAMOR: lo que tu sistema nervioso confunde con destino

Oxitocina, Dopamina y Karma; ¿Por qué atraes lo que atraes?

Hay encuentros que eclipsan, te atraviesan, desordenan la mente, aparece la sed por descubrirse mutuamente, obsesión, música y “señales”. Y entonces crees que es “destino”. Pero muchas veces no es destino si no es tu sistema nervioso diciendo reconociendo algo que le es familiar.

Pero lo familiar sabemos que no es siempre sano cuando venimos de historias de carencia, intensidad, abandono, control o sobreesfuerzo. Nuestra especialista experta en el tema, Mónica Castilla, nos dice que es simplemente lo conocido. Por eso el neuroamor, aquel amor que nace del cableado emocional, puede sentirse como magia… cuando en realidad es neurobiología + memoria emocional + necesidad.

Y si a eso le sumas la dimensión kármica (la lección del alma), la ecuación se vuelve más clara, atraes lo que atraes no porque “el universo te castigue o te premie”, sino porque hay una resonancia interna emocional, mental y energética que está buscando solución.

El neuroamor, aquel amor que nace del cableado emocional, puede sentirse como magia / FREEPIK

Mira el amor con sinceridad 

Este artículo es una invitación a mirar el amor con sinceridad, sin romantizar el trauma, sin “espiritualizar” el dolor, y sin negar la potencia del deseo.

La ley de atracción en la bioquímica de las relaciones; Cuando tu cuerpo dice “sí” antes que tu conciencia.

El neuroamor es ese fenómeno en el que sientes química inmediata, se activa la urgencia, te obsesionas, idealizas, y confundes intensidad con semáforos en verde. No es que sea falso, las sensaciones son reales y se percibe como posibilidades, el problema es cuando no nos damos  cuenta desde dónde viene ya que muchas veces el sistema nervioso no busca el amor ni estamos preparados para vincularnos en relaciones constructivas y significativas. Aveces el sistema nervioso busca solo dos cosas: Placer como sentido de recompensa y Calma, como sentido de seguridad.

Cuando alguien activa una de esas dos rutas de forma inesperada e intensa, tu cuerpo lo interpreta como algo importante y auténtico, es entoncés cuando se puede confundir como “destino”.

Mira al amor con sinceridad, sin romantizar el trauma y sin negar la potencia del deseo / FREEPIK

Sin embargo, eso que creemos es “importante” también puede significar: Una herida de la infancia que se activa, una recarga de dopamina, altas y bajas de liberación de estrés y emoción/ansiedad, sentirse vivo e importante para alguien más.

Dopamina, la química del cazador 

Si este aparente destino no te desborda, ni genera caos y mucho menos pierdes el control y desorganiza tus pensamientos, es solo un espejismo en el desierto de tus expectativas. 

Aquí entran al combate la Dopamina como la química del cazador y la búsqueda, y la Oxitocina como la química de la vinculación o el apego.

Dopamina, no es “felicidad”, es motivación, impulso, búsqueda. Es el combustible de la conquista, la novedad, el riesgo, lo impredecible y el “casi algo”. Por eso el cerebro dopaminérgico ama el misterio, lo que “podría llegar a ser”, la incertidumbre que secuestra la atención y quita el sueño, el juego de esconderse y buscar. 

Dopamina, no es “felicidad”, es motivación, impulso, búsqueda / FREEPIK

Dopamina alta + disponibilidad baja = adicción emocional

Cuando alguien da pequeñas dosis de atención y luego desaparece, se crea un circuito de refuerzo intermitente y tu mente empieza a llamar “amor” a lo que en realidad es dependencia a la expectativa. Por ejemplo, si te sientes más vivo/a con la ansiedad que con la calma, es probable que estés enganchado/a a dopamina… no al amor.

Observa si en realidad te atrae esa persona y si te conviertes en una mejor versión de ti a su lado o si solo sientes el reto de consquistarlo y no vivir el rechazo ni el abandono.

Oxitocina, el químico del apego y del “no quiero soltar aunque me duela”

La oxitocina es la hormona del vínculo que se incrementa con el contacto físico, las caricias, el sexo, la intimidad, la ternura, la convivencia. También aparece cuando te sientes visto/a y validado/a, por eso puedes: extrañar a alguien que no te hace bien, sentir lealtad emocional hacia quien te hirió, quedarte por “conexión” aunque haya incoherencia. Oxitocina sin seguridad se vuelve fantasía y cadenas.

La oxitocina es la hormona del vínculo que se incrementa con el contacto físico, las caricias y la convivencia / FREEPIK

Cuando hay intimidad, tu cuerpo se apega y se crea una aparente vinculación, pero el cuerpo no evalúa si la relación es mutua, sincera, honesta, madura o estable. El cuerpo se apega a la presencia y a la idea de la persona como un objeto de deseo.

Una manera de distinguir si es apego o vínculo es si pierdes tu identidad y no te sientes libre ni autentico/a a su lado, sientes que estás en una constante evaluación y prueba.

Observa si esa relación ofrece cuidado y respaldo mutuo o es constante provocación de huída y resistencia.  Es común que ante conexiones y atracción instantánea la gente romantice los encuentros y los perciba como predestinados, que cuando funcionan se consideran “almas gemelas” y si es tóxica la relación se considera “karma” a lo que es elección inconsciente y necesidad de reparación.

El Karma, una lección que no siempre es mala

Si bien se considera algo negativo, el karma bien entendido no es castigo, es una manera de accionar que se repite y que pide cambio. Desde una mirada kármica madura, el karma no es “me tocó sufrir”, detrás se esconde una lección que se repite hasta que te haces conciente de ello y dejas de evadirla y maquillarla.

Entonces, ¿ Para qué es importante la experiencia del AMOR?

Es un aprendizaje lleno de sabiduría espiritual en la que es posible discernir entre:

  • deseo vs elección

  • intensidad vs intimidad

  • apego vs amor

  • fantasía vs realidad

  • conexión vs compatibilidad

  • entrega vs sumisión

  • verdad vs ilusión

A veces un vínculo aparece para enseñarte límites, devolverte autoestima, romper una repetición transgeneracional, confrontar tu miedo a estar solo/a, despertarte del autoengaño, valorar tu esencia y libertad. En esos casos, el “destino” no era quedarte, era despertar.

Pero, ¿Por qué atraes lo que atraes? 

La versión idealista de la “ley de atracción” no es, “piensa positivo y llega el amor”. Es tu sistema nervioso, tus creencias y tus límites los que filtran a quién eliges y el tipo de relación que construyes contigo y con los otros.

Atraes lo que es compatible con tu autoestima, tu tolerancia al dolor, tu idea de merecimiento o de sacrificio, tu modelo interno de amor, tu capacidad de poner límites, tu capacidad de ser congruente entre lo que piensas, anhelas, haces, dices y otorgas. De alguna manera no es posible atraer lo que quieres ni a quién deseas, solo atraes lo que toleras, mantienes, justificas y aveces hasta lo que descalificas de en ti.

El triángulo oculto entre dopamina + oxitocina + karma convierte:

Dopamina en “lo deseo, lo persigo, me obsesiona”; Oxitocina en “me apego, me cuesta soltar, lo extraño”; Karma en “se repite el patrón hasta que lo veo”.

Le nombras destino, llama gemela, señal, prueba, “amor de vidas pasadas”.

Puede ser una conexión profunda, sí, pero revisa si la conexión profunda no carece de espiritualidad, es decir, de dirección, sentido, evolución mutua. El cómplice de la transformación de compartir tu presencia o por miedo a la ausencia de alguien que reconozca y valide tu existencia.

El cómplice de la transformación 

Se trata de encontrar un cómplice y testigo de transformación y de tu evolución , de tu mayor “fan” y apoyo, un copiloto “álmico” para trascender y activar en ti tus virtudes y dones, no solo un proveedor, supervisor o acompañante.

Sigue las banderas verdes para saber si es destino verdadero y amor concientes:

  • hay claridad progresiva 

  • la calma aumenta, no disminuye

  • hay consistencia y complicidad

  • el deseo no te descompone

  • hay reparación cuando hay conflicto y sentido del humor

  • te sientes más tú, no menos

  • tu vida se ordena, no te quiebras ni retrocedes

Si la relación aumenta tu paz y tu dignidad es posible que AHÍ ES, de lo contrario es mejor MOVERTE…

El neuroamor puede ser fascinante, te da historias, intensidad, señales, Pero el amor consciente y espiritual, es decir, el amor con significado, es sagrado porque eliges tu dignidad sobre el control y manipulación, eliges la transparencia sobre el misterio, eliges la claridad sobre la duda y la resistencia…. Eliges tu paz sobre el caos.

Se convierte en Dharma y en REALIZACIÓN COMPARTIDA, Y NO MERECES MENOS QUE ESO

Etiquetas relacionadas: