INEGI: más de 33 millones de mexicanos trabajan en la informalidad pese al aumento del empleo
A pesar del crecimiento en los indicadores generales de empleo, la informalidad laboral sigue siendo uno de los principales desafíos económicos y sociales en México. De acuerdo con cifras oficiales, alrededor de 33 millones de personas trabajan sin acceso a prestaciones, seguridad social o estabilidad laboral, aun cuando el número total de personas ocupadas ha aumentado.
Los datos muestran que el alza en el empleo no necesariamente se traduce en mejores condiciones laborales. Una parte importante de los nuevos puestos se concentra en actividades informales, donde predominan los bajos ingresos, la falta de contratos y la ausencia de derechos laborales básicos.
El sector informal abarca desde el comercio ambulante y los servicios personales hasta actividades productivas que operan fuera del marco legal. Esta situación impacta directamente en la calidad de vida de millones de familias y limita el acceso a servicios de salud, ahorro para el retiro y protección ante riesgos laborales.
¿Por qué crece la informalidad laboral si hay más empleo?
Especialistas señalan que uno de los factores clave es la incapacidad del mercado formal para absorber a toda la población económicamente activa. El crecimiento económico desigual, la baja productividad y los costos asociados a la formalidad empujan a muchas personas a buscar ingresos en esquemas informales.
Además, la informalidad se ha convertido en una opción de subsistencia frente a la precarización del empleo formal. Jornadas extensas, salarios insuficientes y condiciones inestables llevan a algunos trabajadores a optar por actividades independientes, aunque esto implique renunciar a prestaciones y protección legal.
El impacto de la informalidad en la dignidad del trabajo
La alta tasa de informalidad no solo representa un reto económico, sino también social. Trabajar sin derechos laborales afecta la dignidad de las personas, al dejarlas en situación de vulnerabilidad frente a enfermedades, accidentes o crisis económicas.
Organismos y analistas coinciden en que reducir la informalidad requiere políticas públicas enfocadas no solo en generar empleo, sino en crear trabajos formales, bien remunerados y con acceso a seguridad social. Sin estos cambios estructurales, el crecimiento del empleo seguirá siendo insuficiente para mejorar las condiciones de vida de millones de mexicanos.
Mientras tanto, los datos reflejan una paradoja persistente: México crea empleos, pero una gran parte de su fuerza laboral continúa atrapada en la informalidad, un fenómeno que limita el desarrollo económico y profundiza la desigualdad en el país.